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La
Sal y la Hipertension Arterial
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El plan de alimentación, comúnmente denominado dieta, es uno de los pilares básicos del tratamiento de distintas enfermedades. Sin embargo, es uno de los componentes que más transgresiones sufre. En ocasiones esto se debe a que el paciente se siente prisionero de un esquema rígido y monótono, porque no se le ha explicado con claridad el objetivo del mismo, y no se han explicitado los sustitutos suficientes para el que el mismo sea variado, y por lo tanto facilitar su cumplimiento. FUNDAMENTOS DE LA DIETA HIPOSODICA EN EL PACIENTE HIPERTENSO La importancia de la ingesta excesiva del sodio, básicamente en forma de sal de cloruro de sodio, en la génesis de la hipertensión arterial esta sustentada en estudios epidemiológicos, trabajos de investigación básica y ensayos clínicos controlados. Los niveles de tensión arterial son mayores en los países desarrollados, a pesar de que tanto en ellos como en los que se encuentran en desarrollo la asociación entre la infesta de sodio y la tensión arterial es similar; de modo tal que para un aumento de 100 mmol/24 horas en el consumo de sodio se registra un aumento de la tensión arterial sistólica que varia entre 5 mm Hg y 10 mm Hg, y en aproximadamente la mitad de estos valores para la diastólica, y que estas variaciones son mayores con el incremento de la edad y las mayores tensiones arteriales iniciales. Por otra parte, en ensayos clínicos controlados de mas de 5 semanas de duración la reducción en la ingesta de sodio diario de 50 mmol (aproximadamente de 3 grs de sal), alcanzable con una moderada reducción dietética, podría reducir la tensión arterial sistólica en 5 mm Hg y la diastólica en 2,5 mm Hg; además, si este cambio alimentario se pudiera extender a toda la población, se podría reducir la incidencia de accidentes cerebrales en un 26% y la enfermedad isquémica coronaria en un 15%.
En el paciente con predisposición genética para padecer hipertensión arterial existiría una capacidad del riñón para eliminar determinada carga de sodio con presión arterial sistémica normal. En consecuencia, habría una retención de sodio y agua, con expansión del líquido extracelular, del volumen plasmático y del gasto cardíaco. Por el mecanismo de autorregulación (aumento del tono vascular cuando aumenta el flujo de sangre a un órgano) aumenta la tensión arterial, y por ende la presión de perfusión renal, restableciéndose la normal secreción de sodio y agua. Este mecanismo es lo que se denomina natriuresis por presión, y con el paso de los años se deteriora progresivamente, de modo tal que son necesarios mayores presiones arteriales para mantener la homeostasis. Los sujetos normales modulan la respuesta de la angiotensina II tisular a partir de la carga de sodio alimentario, cuando ésta es elevada, se suprime la secreción adrenal de aldosterona; aumenta la respuesta vascular a la angiotensina II, fundamentalmente a nivel renal; y aumenta el flujo plasmático renal, con lo que aumenta la eliminación de sodio. En aproximadamente un 40% de los pacientes hipertensos arteriales, y fundamentalmente entre los ancianos, la sobrecarga alimentaria de sodio produce una modulación de la respuesta a la angiotensina II. En conclusión, conceptos tales como sal-sensibilidad, natriuresis por presión y no modulares, estarían fuertemente ligados a la génesis de la hipertensión arterial a partir de la sobrecarga de sodio alimentaria, aunque en no más de la mitad de los hipertensos arteriales, siendo éstos generalmente los de mayor edad. REQUERIMIENTOS DIARIOS DE SODIO Y FUENTES ALIMENTARIAS Las pérdidas básicas de sodio por día en un adulto oscilan
los 60 mgrs (3 meq); por orina 10 mgrs a 30 mgrs, por piel sin sudor 25 mgrs y por materia
fecal 10 mgrs. En este último caso, la excreción puede oscilar entre los 10 mgrs y
los 100 mgrs, y sufre poca variación en relación con las ingestas. Las pérdidas
por saliva, lágrimas, cabellos, uñas, semen y menstruación son de escasa
significación. En consecuencia, las vías de eliminación que juegan un rol
fundamental para mantener la homeostasis son la cutánea y la renal. Las pérdidas
por piel en personas con un ingreso diario de 100 mgrs a 150 mgrs no superan los 25
mgrs/día, y son fundamentalmente por perspiración. En sujetos sometidos a tareas
físicas intensas y altas temperaturas el contenido de sodio en el sudor está
directamente relacionado al ingreso del mismo, de modo tal que aunque el contenido de
sodio sea de 100 mgrs por litro de sudor, se deberían sudar 10 litros para que las
pérdidas de sodio fueran de 1 gramo. En ausencia de pérdidas importantes de sodio
a través del sudor, son los riñones los que regulan la eliminación del mismo, ya que su
concentración en la orina guarda estrecha relación con su consumo. DIETAS HIPOSODICAS Las dietas hiposódicas se pueden dividir de acuerdo a
su contenido en sodio en: Dr. Daniel Piskors Consejos practicos para reducir la ingesta de sal - Selle y tape su salero , nunca ponga sal en la mesa - Mire las
concentraciones de sal - Coma cantidades de
frutas y vegetales , entre otros beneficios, el potasio - No cocine con sal ,
si le debe agregar sal hagalo al final del proceso Suerte !!!! |