Si
el feto es maduro y no hay riesgo en el nacimiento, se debe
concluir el
embarazo. Si no es así debe mantenerse el embarazo evitando que
se produzcan complicaciones graves. En primer lugar se debe hacer
una valoración del estado general de la madre y el feto con análisis
de sangre y orina, evaluación del fondo de ojo, ecografía obstétrica
y monitorización fetal. Según su gravedad se repetirán cada dos
días, cada semana o cada dos semanas hasta que el feto sea viable
y se considere que tiene menos riesgo fuera de la madre que dentro
de ella.Si sólo existe preeclampsia leve la paciente debe hacer
reposo en cama y controlar la PA. Se debe evitar la elevación de
la PA con los fármacos específicos que comentamos anteriormente, hacer
una dieta con más proteínas de lo normal. Si es más grave
conviene también sedar a la madre y prevenir las convulsiones con
diacepam o sulfato de magnesio.El parto es mejor que sea por vía
vaginal que mediante cesárea, aunque en cada caso debe valorarse
todas las condiciones.Durante y después del parto deben continuar
los controles y tratamientos. El riesgo de eclampsia persiste
hasta 48 horas tras el parto. Posteriormente debe confirmarse la
vuelta a la normalidad de la función sobre todo del riñón
mediante análisis.En la eclampsia lo primero que debe tratarse
son las convulsiones y posteriormente extraer al feto si es
posible. Si es muy inmaduro hay que mantener las mejores
condiciones hasta que sea viable. Es importante hacer el diagnóstico
diferencial entre convulsiones por eclampsia y alguna patología
neurológica como epilepsia o la presencia de un tumor cerebral.
¿Cómo
se trata la preeclampsia?
La única cura para la preeclampsia es el parto. Sin embargo,
inducir el parto no siempre es aconsejable para el bebé. Por
consiguiente, el tratamiento de la condición depende de la
gravedad del problema y de la etapa del embarazo de la mujer. Si
una mujer está en la etapa final (de 37 a 40 semanas) y si la
preeclampsia es leve y el cuello uterino ha comenzado a disminuir
de grosor y a dilatarse (señales de que está listo para el
parto), su médico probablemente le recomendará un parto
inducido. Esto evitará cualquier complicación potencial que
pudiera desarrollarse si el embarazo continuara y la preeclampsia
empeorara. Si el cuello uterino aún no está listo para el parto,
el médico continuará realizando un seguimiento minucioso de la
mujer y su bebé hasta que el cuello uterino parezca estar listo
para el parto inducido o hasta que comience el parto naturalmente.
Si una mujer desarrolla
preeclampsia leve antes de la semana número 37 del embarazo, su médico
probablemente le recomendará reposo en cama en su casa o en el
hospital hasta que la presión arterial se estabilice o hasta que
dé a luz. El estado del bebé se controlará estrictamente a través
de la ecografia o de la monitorización del ritmo cardíaco fetal.
Si una mujer padece preeclampsia
grave y ha superado las 32 a 34 semanas de gestación, puede
recomendársele un parto inducido. En esta etapa del embarazo, los
bebés prematuros suelen recuperarse bien. Sin embargo, antes de
la inducción, el médico probablemente tratará a la mujer
embarazada con un medicamento llamado corticosteroide que ayuda a
acelerar la maduración de los pulmones del feto para reducir el
riesgo de los problemas habituales de los bebés prematuros. En el
caso de mujeres que desarrollan preeclampsia grave antes de las 32
semanas de gestación, es posible que se pueda realizar un control
estricto de su condición en el hospital para prolongar el
embarazo en forma segura mientras su bebé continúa madurando.
En ocasiones, la presión
arterial de una mujer continúa aumentando a pesar del tratamiento
y debe dar a luz a su bebé antes de lo normal para evitar los
problemas graves de salud, como accidentes cerebrovasculares, daño
hepático y convulsiones. Los bebés nacidos antes de las 32 a 34
semanas pueden tener problemas por ser prematuros, como
dificultades respiratorias. No obstante, a la mayoría de estos
bebés les conviene más estar en una sala de cuidados intensivos
que permanecer en el útero.
Aproximadamente un 10 por ciento
de las mujeres con preeclampsia grave también desarrolla un
trastorno conocido como síndrome HELLP (hemólisis, función hepática
elevada y bajo recuento de plaquetas), que se caracteriza por
anomalías en la sangre y en el hígado. Los síntomas pueden
incluir náuseas y vómitos, dolores de cabeza y dolor en la parte
superior del abdomen. Las mujeres con síndrome HELLP, que también
puede desarrollarse en las primeras 48 horas posteriores al parto,
son tratadas con medicamentos para controlar la presión arterial
y evitar convulsiones, y en ocasiones con transfusiones sanguíneas.
Las mujeres que desarrollan el síndrome HELLP durante el embarazo
casi siempre se ven obligadas a tener un parto prematuro para
evitar complicaciones graves.

¿Qué
tratamiento se aplica a las mujeres con hipertensión gestacional
e
hipertensión crónica?
La mayoría de estas mujeres suele tener embarazos exitosos y
requiere de pocos cuidados adicionales. Los médicos controlan
estrictamente la presión arterial y la orina para detectar síntomas
de preeclampsia o de un empeoramiento de la hipertensión. Pueden
recomendarse ultrasonidos y controles del ritmo cardíaco fetal
para controlar el crecimiento y estado del feto. Si los resultados
de las pruebas son normales, es posible que no sea necesario
repetirlas a menos que cambie la condición de la madre. El médico
puede recomendar a la mujer embarazada limitar sus actividades y
evitar el ejercicio aeróbico.
¿Puede
una mujer con preeclampsia tener un parto vaginal?
Es más aconsejable dar a luz por parto vaginal que por cesárea
en el caso de mujeres con preeclampsia, ya que así se evitan las
exigencias adicionales impuestas por la cirugía. Por lo general,
se aconseja el uso de la anestesia epidural a las mujeres con
preeclampsia para aliviar el dolor durante los trabajos de parto y
el parto en sí.
Las mujeres que padecen
preeclampsia grave o eclampsia reciben tratamiento con una droga
llamada sulfato de magnesio para evitar convulsiones durante los
trabajos de parto y el parto. No se ha determinado con precisión
si esta droga también beneficia a las mujeres con preeclampsia
leve.
¿Cuáles
son las causas de la preeclampsia y quiénes están en riesgo?
Los médicos desconocen las causas de la preeclampsia. Sin
embargo, las mujeres son más susceptibles si tienen cualquiera de
estos factores de riesgo:
- Se trata del primer embarazo
- Antecedentes familiares de
preeclampsia
- Antecedentes personales de
hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes, lupus
eritematoso sistémico (enfermedad a menudo caracterizada por
un anquilosamiento de las articulaciones parecido al de la
artritis, una erupción cutánea con forma de mariposa en la
nariz y en las mejillas, cansancio y pérdida de peso)
- Se trata de un embarazo múltiple
- Menos de 20 años de edad o más
de 35
- Peso superior al normal
- Antecedentes personales de
preeclampsia antes de las 32 semanas de gestación
¿Puede la preeclampsia volver a
ocurrir en otro embarazo?
Las mujeres que han padecido preeclampsia son más susceptibles de
desarrollarla nuevamente en otro embrazo. El riesgo de recurrencia
parece ser mayor cuando la preeclampsia se ha presentado antes de
la semana número 30 de gestación, y en algunos casos puede ser
de hasta el 40 por ciento en otro embarazo. Menos del 10 por
ciento de las mujeres blancas que ha desarrollado preeclampsia
después de la semana 36 de su embarazo vuelve a desarrollarla. El
riesgo puede ser superior en el caso de mujeres afroamericanas y
también parece ser mayor en mujeres que han padecido preeclampsia
a partir del segundo embarazo que en las que lo han padecido en el
primer embarazo.
¿Puede
prevenirse la preeclampsia y la hipertensión gestacional?
En la actualidad no hay manera de prevenir la preeclampsia ni la
hipertensión gestacional. No obstante, los resultados de un
estudio realizado recientemente en Gran Bretaña sugieren que
algunas mujeres de alto riesgo (incluso mujeres que padecieron
preeclampsia en un embarazo anterior) podrían reducir su riesgo
tomando vitaminas
C y E durante la segunda mitad del embarazo. Las mujeres de alto
riesgo que tomaron las vitaminas redujeron su riesgo de
preeclampsia en aproximadamente un 75 por ciento. Los
investigadores advierten que hacen falta más estudios antes de
poder recomendar ampliamente este tratamiento. Los resultados de
otros estudios también sugieren que tomar la vitamina B conocida
como ácido fólico puede reducir el riesgo de preeclampsia.
Se ha comprobado que otros tratamientos que parecían prometedores
en estudios anteriores (como la aspirina y el calcio) no son útiles
para la prevención de la preeclampsia.
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