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Boletin de la Sociedad Argentina de Hipertension Arterial 2000 Año I - Vol. I Año I - Vol. II Año I - Vol. III 2001 Año II - Vol. I |
| Editorial | |
| Articulos Originales | -
Dietas Hiposodicas - Monitoreo Ambulatorio en pacientes gerontes - Factores geneticos en Hipertension Esencial - Estudio HOT : Tratamiento Optimo ..... |
| Articulos Recomendados | -
Funcion y Geometria del Ventriculo Izquierdo .... |
| Primer Congreso Virtual de Cardiologia | - Que
es el 1er. Congreso Virtual de Cardiologia |
Home
EDITORIAL
Dr. Miguel A. Arnolt
La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial fue
fundada en 1992 y su primer presidente fue el Dr. Carlos Taquini (+). A través de
su corta existencia la misma ha ido creciendo en forma ininterrumpida. La actual Comisión
Directiva con sede en la ciudad de Rosario piensa que la publicación de un Boletín
constituye un paso importante para el afianzamiento de nuestra Institución y ha delegado
en mi persona la tarea de su realización. El objetivo que perseguimos es la difusión de
la hipertensión arterial a todos nuestros colegas en el ámbito nacional y lo hacemos con
un horizonte amplio que convoca a aunar esfuerzos institucionales e individuales para
conseguir la meta propuesta. La misma significa mejorar el diagnóstico, pronóstico y
tratamiento de nuestros hipertensos y por lo tanto su calidad de vida. La
publicación será cuatrimestral y en sus inicios constará de diferentes sectores que en
números sucesivos podrá ser enriquecida por otros. En primer lugar contaremos con
artículos originales sobres diversos tópicos de nuestra especialidad que servirán para
una puesta al día sobre los mismos. En segundo lugar publicaremos abstracts seleccionados
por su importancia y relevancia y los mismos serán comentados por destacados
hipertensólogos de nuestro medio. En tercer lugar abriremos un sector denominado
Cartas al Editor en el cuál todos aquellos colegas con inquietudes podrán
tener respuestas a las mismas y por último un sector dedicado a la difusión de todos los
temas inherentes a nuestra Sociedad. Es objetivo prioritario de esta Comisión
Directiva alcanzar una amplia repercusión en el ámbito nacional de la hipertensión
arterial por lo que la tirada inicial de este Boletín será de 5000 ejemplares.
Otro pilar que consideramos es de vital importancia para la consolidación de
nuestra Sociedad lo constituye la formación de diferentes distritos de la misma. A los ya
formalizados distritos del Noroeste cuyo presidente es el Dr. Julio Waisman y del Noreste
a cargo del Dr. Raúl Perret, se agregaron este año la formación del distrito Sudeste y
distrito Nor-Patagónico cuyos presidentes son el Dr. Juan Carlos Pomposiello y Emilio
Marpegan, respectivamente.
Deseamos por último, invitar a todos aquellos colegas que tengan algún tipo de
interés en la hipertensión arterial, a que ingresen a nuestra Sociedad para que
conjuntamente emprendamos una tarea de trabajo y esfuerzo en pos del bien de nuestros
pacientes.
Dr. Miguel A. Arnolt
Editor
| ARTICULOS ORIGINALES |
Dr. Daniel Piskors
Ex Presidente de la Sociedad de Hipertensión Arterial de Rosario
El plan de alimentación, comúnmente denominado dieta, es uno de los pilares básicos del tratamiento de distintas enfermedades. Sin embargo, es uno de los componentes que más transgresiones sufre. En ocasiones esto se debe a que el paciente se siente prisionero de un esquema rígido y monótono, porque no se le ha explicado con claridad el objetivo del mismo, y no se han explicitado los sustitutos suficientes para el que el mismo sea variado, y por lo tanto facilitar su cumplimiento.
FUNDAMENTOS DE LA DIETA HIPOSODICA EN EL PACIENTE HIPERTENSO
La importancia de la ingesta excesiva del sodio, básicamente en forma de sal de cloruro de sodio, en la génesis de la hipertensión arterial esta sustentada en estudios epidemiológicos, trabajos de investigación básica y ensayos clínicos controlados. Los niveles de tensión arterial son mayores en los países desarrollados, a pesar de que tanto en ellos como en los que se encuentran en desarrollo la asociación entre la infesta de sodio y la tensión arterial es similar; de modo tal que para un aumento de 100 mmol/24 horas en el consumo de sodio se registra un aumento de la tensión arterial sistólica que varia entre 5 mm Hg y 10 mm Hg, y en aproximadamente la mitad de estos valores para la diastólica, y que estas variaciones son mayores con el incremento de la edad y las mayores tensiones arteriales iniciales. Por otra parte, en ensayos clínicos controlados de mas de 5 semanas de duración la reducción en la ingesta de sodio diario de 50 mmol (aproximadamente de 3 grs de sal), alcanzable con una moderada reducción dietética, podría reducir la tensión arterial sistólica en 5 mm Hg y la diastólica en 2,5 mm Hg; además, si este cambio alimentario se pudiera extender a toda la población, se podría reducir la incidencia de accidentes cerebrales en un 26% y la enfermedad isquémica coronaria en un 15%.
HIPERTENSION ARTERIAL Y SODIO. FISIOPATOLOGIA.
En el paciente con predisposición genética para padecer hipertensión arterial existiría una capacidad del riñón para eliminar determinada carga de sodio con presión arterial sistémica normal. En consecuencia, habría una retención de sodio y agua, con expansión del líquido extracelular, del volumen plasmático y del gasto cardíaco. Por el mecanismo de autorregulación (aumento del tono vascular cuando aumenta el flujo de sangre a un órgano) aumenta la tensión arterial, y por ende la presión de perfusión renal, restableciéndose la normal secreción de sodio y agua. Este mecanismo es lo que se denomina natriuresis por presión, y con el paso de los años se deteriora progresivamente, de modo tal que son necesarios mayores presiones arteriales para mantener la homeostasis. Los sujetos normales modulan la respuesta de la angiotensina II tisular a partir de la carga de sodio alimentario, cuando ésta es elevada, se suprime la secreción adrenal de aldosterona; aumenta la respuesta vascular a la angiotensina II, fundamentalmente a nivel renal; y aumenta el flujo plasmático renal, con lo que aumenta la eliminación de sodio. En aproximadamente un 40% de los pacientes hipertensos arteriales, y fundamentalmente entre los ancianos, la sobrecarga alimentaria de sodio produce una modulación de la respuesta a la angiotensina II. En conclusión, conceptos tales como sal-sensibilidad, natriuresis por presión y no modulares, estarían fuertemente ligados a la génesis de la hipertensión arterial a partir de la sobrecarga de sodio alimentaria, aunque en no más de la mitad de los hipertensos arteriales, siendo éstos generalmente los de mayor edad.
REQUERIMIENTOS DIARIOS DE SODIO Y FUENTES ALIMENTARIAS
Las pérdidas básicas de sodio por día en un adulto oscilan
los 60 mgrs (3 meq); por orina 10 mgrs a 30 mgrs, por piel sin sudor 25 mgrs y por materia
fecal 10 mgrs. En este último caso, la excreción puede oscilar entre los 10 mgrs y
los 100 mgrs, y sufre poca variación en relación con las ingestas. Las pérdidas
por saliva, lágrimas, cabellos, uñas, semen y menstruación son de escasa
significación. En consecuencia, las vías de eliminación que juegan un rol
fundamental para mantener la homeostasis son la cutánea y la renal. Las pérdidas
por piel en personas con un ingreso diario de 100 mgrs a 150 mgrs no superan los 25
mgrs/día, y son fundamentalmente por perspiración. En sujetos sometidos a tareas
físicas intensas y altas temperaturas el contenido de sodio en el sudor está
directamente relacionado al ingreso del mismo, de modo tal que aunque el contenido de
sodio sea de 100 mgrs por litro de sudor, se deberían sudar 10 litros para que las
pérdidas de sodio fueran de 1 gramo. En ausencia de pérdidas importantes de sodio
a través del sudor, son los riñones los que regulan la eliminación del mismo, ya que su
concentración en la orina guarda estrecha relación con su consumo.
Un lactante alimentado con leche materna recibe entre 130 mgrs y 230 mgrs de sodio diario
(5meq a 10 meq), cantidad que cubre suficientemente sus necesidades básicas.
Los requerimientos de un adolescente en desarrollo son relativamente mayores que los del
adulto por el contenido de sodio en los tejidos en formación; por lo tanto, deben sumarse
a las pérdidas de 60 mgrs un suplemento de 25 mgrs por esta causa, y otros 100 mgrs
aproximadamente por pérdidas por sudor para una actividad física normal, en
consecuencia, las necesidades diarias son cubiertas con una ingesta de 180 mg a 210 mg (8
meq a 9 meq 500 mgrs de sal común). Se ha señalado que el hombre primitivo
vegetariano puro tuvo una ingesta de sodio de alrededor de 100 meq/día (230 mgrs de sodio
600 mgrs de cloruro de sodio), y si fue estrictamente carnívoro de aproximadamente
60 meq/día (1400 mgrs de sodio o 3,5 grs de cloruro de sodio). Una dieta civilizada
racional debería contener 85 meq/día de sodio (2 grs de sodio 5 grs de cloruro de
sodio); sin embargo, si bien el consumo diario de sal varía de país a país, y más
aún, de región a región, y de sexo a sexo; se puede estimar que en promedio sería de 8
gr a 15 gr por día (hasta 260 meq 6 grs de sodio)en las dietas occidentales
civilizadas. Análisis estadísticos sugieren que entre el 25% y el 50% del
consumo de sodio en la dieta de los países occidentales proviene del uso discrecional de
sal de mesas en la cocción o aun agregado en la mesa. El contenido de sal en los
alimentos naturales sería no mayor al 10% de lo que se consume diariamente; mientras que
la cantidad restante provendría de la adición de sal en la manufacturación de los
alimentos.
DIETAS HIPOSODICAS
Las dietas hiposódicas se pueden dividir de acuerdo a
su contenido en sodio en:
A. Dieta hiposódica estricta: contiene hasta 17 meq de sodio (400 mg de sodio 1 gr
de cloruro de sodio)
B. Dieta hiposódica moderada: contiene hasta 45 meq de sodio(1gr de sodio
2,5 gr de cloruro de sodio )
C. Dieta hiposódica leve: contiene hasta 85 meq de sodio (2gr de
sodio - 5 gr cloruro de sodio).
Las dietas hiposódicas leves constituyen una restricción muy moderada que se puede
alcanzar con la sola limitación en el consumo de productos panificados, y suprimiendo o
limitando el empleo de sal de mesa común así como el de alimentos manufacturados,
excepto las frutas envasadas en almíbar y otros productos cuyo contenido de sodio sea
conocido. De este modo se pueden bajar las cifras de tensión arterial entre 5 mm Hg
y 10 mm Hg en una significativa cantidad de pacientes hipertensos
sodio-sensibles, y aunque no todos los pacientes puedan responder a esta
moderada reducción en la ingesta de sodio, no existiría ningún inconveniente para
retornar a la dieta natural, con bajo contenido en sodio, consumida por nuestros ancestros
a través de la historia hasta el pasado reciente. La reducción de sodio puede minimizar
las pérdidas de potasio inducida por los diuréticos, y además los alimentos frescos con
bajo contenido de sodio contienen mayores cantidades de potasio que las que están
presentes en las formas procesadas de los mismos. Restricciones más rígidas de sodio
pueden ser necesarias en pacientes con Insuficiencia Renal o Insuficiencia Cardíaca.
Bibliografía
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MONITOREO AMBULATORIO DE
PRESION ARTERIAL EN PACIENTES GERONTES
Prof. Dr. Emilio Kuschnir
Universidad Nacional de Córdoba Hospital Nacional de
Clínicas
En 1897, en la Gazzetta Médica di Torino, Riva Rocci decía: Blood pressure
is acted upon, in a temporary but pronunced fashion, by the state of
psychic excitation of the patient.
Cien años después y a pesar que está fuera de discusión que el valor de presión arterial no es fijo, su medición es a menudo el componente más importante en la evaluación de los pacientes hipertensos. El problema se complica porque las decisiones terapéuticas pueden estar basadas en unos pocos mmHg y esta pequeña diferencia, determinar si es necesario o no tratamiento farmacológico.
Cabría esperar entonces que para neutralizar, al menos en parte, la variabilidad de la presión arterial, los médicos tomemos especial cuidado en su medición; desafortunadamente sabemos que no es así.
La variabilidad de la presión arterial, las elevaciones en
el consultorio y los errores metodológicos en su medición, son las principales fuentes
de error que dificultan la correcta evaluación de los individuos hipertensos. Esto, en
los >65 años, cobra una dimensión mayor aún, ya que además de la mayor prevalencia
de hipertensión arterial, en especial hipertensión sistólica aislada, tienen otros
elementos que los caracterizan y deben ser tenidos en cuenta:
1. El efecto guardapolvos blanco es más común y significativo.
2. La hipotensión ortostática es más frecuente.
3. Es menor la caída nocturna de la presión arterial.
4. Los descensos tensionales pueden provocar una caída significativa del flujo sanguíneo
cerebral.
Por otra parte, es necesario recordar que son pacientes con patologías asociadas que requieren tratamiento, con el riesgo de interacciones medicamentosas y tiene disminución de la función hepática y de la excreción renal, que alteran la farmacocinética de las drogas, todo lo cual hace de ellos un grupo muy particular.
El Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial (MAPA) se ha constituido en una herramienta de extraordinario valor y, en los últimos años, hay un cuerpo de evidencias que fundamentan su utilidad, tanto en los hipertensos sin tratamiento como en los que reciben tratamiento farmacológico.
En 1993, Staessen J.A. y col. Publican los resultados del MAPA en normo e hipertensos, basados en un estudio multicéntrico en el cual participamos y que colectó una muestra de 7069 individuos. Una de las principales conclusiones fue que de los individuos hipertensos en el consultorio, un 24% tenía presión sistólica <133 mmHg y un 30% presión diastólica <82 mmHg en el MAPA de 24 horas, valores de corte entre normo e hipertensos; estos hallazgos son interpretados como efecto de guardapolvo blanco.
En 1995, Mancia G. y col. publican los resultados del estudio PAMELA, en el que demuestran que los valores de presión arterial en el consultorio son más elevados que los domiciliarios y los obtenidos en el monitoreo ambulatorio.
Estos hallazgos deben relacionarse con un sinnúmero de estudios que demuestran que el MAPA correlaciona mejor con el compromiso de órgano blanco que las lecturas del consultorio. Estas evidencias justifican el consenso que existe acerca de las indicaciones del monitoreo ambulatorio en pacientes con sospecha de hipertensión de guardapolvos blanco o que muestran gran variabilidad de la presión arterial.
Otro aspecto interesante es la utilidad del MAPA en los
pacientes que reciben tratamiento farmacológico.
Es frecuente que hipertensos con un tratamiento adecuado, tengan cifras tensionales
elevadas en el consultorio; a menudo, muchos de ellos con controles domiciliarios
normales. Redón y col. publicaron en 1998 los resultados de un trabajo muy interesante en
hipertensos refractarios al tratamiento, definidos como tales cuando la presión
diastólica en el consultorio era >100 mmHg. El MAPA permitió diferenciar 3 grupos en
base a la presión arterial diastólica diurna: <88, 88 a 97 y >97 mmHg. En el
seguimiento a largo plazo (promedio 49 meses), los hipertensos con presión diastólica
diurna <88 mmHg tuvieron mejor pronóstico en comparación con los restantes grupos.
Los ajustes de dosis se efectúan en base a los valores tensionales obtenidos en el consultorio, pero a menudo, los pacientes disminuyen las dosis o interrumpen la medicación por síntomas compatibles con hipotensión arterial. Esto es de observación frecuente en los ancianos, más proclives a la hipotensión postural y a los síntomas por hipoflujo cerebral. El MAPA tiene una indicación precisa en estas situaciones.
El comportamiento de la presión arterial durante el sueño ha merecido mucha atención, en especial a partir del trabajo de Verdecchia y col. publicado en 1994, donde demuestran que el pronóstico es mejor en los dippers (pacientes con descenso nocturno de la presión arterial) que en los non-dippers (sin descenso nocturno).
En el otro extremo, queremos señalar las implicancias que el descenso nocturno exagerado puede tener en los hipertensos ancianos. Hayreh y col. demuestran que estos pacientes, llamados extreme -dippers, tienen un deterioro del campo visual significativamente mayor que los pacientes con un descenso nocturno dentro del rango normal. En el mismo sentido, Kario y col. encontraron mayor prevalencia de lagunas e hipondensidad de la sustancia blanca periventricular en los ancianos hipertensos con descenso exagerado durante la noche.
Por último, aunque no menos importante, queremos hacer
algunas observaciones sobre los costos, aspecto que preocupa a todos los sectores
vinculados con la salud y que constituye una barrera que impide la utilización más
amplia de este valioso método de estudio. Lógicamente, cuando se analiza en forma
aislada el costo del estudio, se llega fácilmente a la conclusión que su empleo aumenta
significativamente los gastos en salud. Hay otros aspectos a considerar? Staessen y col.
han realizado un estudio en 419 hipertensos, a quienes dividieron en 2 grupos: en
uno, las decisiones terapéuticas fueron basadas en los controles clínicos y en el
otro, en base a los valores del MAPA. En los hipertensos tratados en base a los valores
del MAPA, es significativamente mayor el porcentaje de pacientes que permanecen sin
medicación y también significativamente menor los que requieren asociación de drogas.
Cuando en los costos incluyen, además del MAPA, los honorarios médicos y los
medicamentos, la diferencia entre ambos grupos es mínima. Parafraseando a Thomas
Pickering podemos preguntarnos:¿ hay un nuevo rol para el monitoreo ambulatorio de
presión arterial?
Carlos J. Pirola
Cardiología Molecular
Instituto de Investigaciones Médicas A Lanari
Facultad de Medicina, UBA
A poco tiempo de comenzar el próximo milenio, la explosión en el conocimiento de la
Biología y Genética Molecular y la simplificación de estas técnicas,
fundamentalmente el desarrollo de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), han
hecho posible su implementación en el laboratorio de análisis clínicos de complejidad
mediana y su aplicación al diagnóstico de certeza de la enfermedades infecciosas y
hereditarias más comunes, como la fibrosis quística, sindrome de Frágil X, distrofia
miotónica, enfermedad de Duchenne/Becker, corea de Huntington y ciertos tipos de cáncer
familiar (1). Si bien el número de alteraciones genéticas asociadas a estas
enfermedades crece rapidamente, lo cual hace el análisis bastante complicado, la
patología en cada uno de ellas está asociada en una familia a un gen en particular
haciendo que la herencia sea mendeliana simple. Este hecho sumado a que la enfermedad
suele estar bien definida, ha permitido la identificación de los genes responsables
aplicando las técnicas de ligamiento tradicionales de la Genética clásica.
En cambio, las enfermedades cardiovasculares en general son entidades poligénicas y
multifactoriales donde la patología es producto de la interacción del medio ambiente con
un conjunto de genes que confieren riesgo y/o protección. En casi todos los casos se
trata de enfermedades donde la afección se define de manera arbitraria cuando la variable
que siempre es contínua (presión arterial, masa ventricular izquierda, frecuencia
cardíaca, flujo coronario, albuminuria, niveles de lípidos circulantes, etc) alcanza
niveles por encima de un valor arbitrario elegido en base a estudios de sobrevida.
Además, la aparición de los síntomas es usualmente tardía con lo cual es muy díficil
contar con familias multigeneracionales. Debido a estas características, entre otras, el
progreso en el conocimiento de los defectos moleculares asociados a estas enfermedades es
más lento, particularmente a que deben analizarse un número muy elevado de individuos,
con técnicas estadísticas poco potentes y debiendo definir muy precisamente los
fenotipos intermedios (individuos con elevación de la concentración plasmática de
ciertas lipoproteinas, niveles hormonales definidos, transporte de iones a nivel de la
membrana plasmática de ciertas características, sensibilidad a factores del medio
ambiente específicos, etc) para hacer las poblaciones de estudio lo más homogéneas
posibles. A pesar de lo expuesto, hoy se sabe que en la hipertensión arterial, un
sindrome poligénico y multifactorial con un alto impacto para la salud pública ya que un
20% de la población general se halla afectada, sólo un 1 a 2% de los casos se explican
por formas de transmisión mendeliana simple (2), como el aldosteronismo remediable por
glucocorticoides, el sindrome aparente de mineralocorticoides y el sindrome de Liddle. Si
bien estos cuadros son muy raros, el hecho que el mecanismo fisiopatológico común a los
tres sea un aumento de la reabsorción de sodio renal ha llevado a especular que este
mismo proceso cumpla un papel importante en los demás casos de hipertensión esencial.
Por lo tanto se podría postular que en la vasta mayoria de los casos, variantes muy
prevalentes pero poco penetrantes de ciertos genes podrían conferir susceptibilidad
o protección para la afección y que en este grupo de genes se encontrarían los genes
candidatos que codifican para sustancias muy relacionadas a la función
cardiovascular y el balance electrolítico, como los de las sintetasas del NO, péptido
natriurético auricular, transportadores de iones, adducinas, receptor de la LDL,
Kalicreinas y, los más extensamente estudiados, los genes codificantes de los componentes
del sistema renina-angiotensina (3). Este sistema está compuesto por la renina, una
enzima que actuando sobre un precursor, el angiotensinógeno, libera el decapéptido
angiotensina I que es convertido por una dipeptidil-hidrolasa, la enzima de conversión
(ACE ), en el octapéptido activo, la angiotensina II. Actualmente se conocen varios
polimorfismos muy prevalentes de estos genes. En el caso del gen de la ACE, el
polimorfismo más estudiado corresponde a la inserción/deleción (I/D) de un fragmento de
287 bp en el intrón 16, el cual explica gran parte de la variabilidad genética de la ACE
plasmática ya que los individuos homocigotas DD poseen el doble aproximadamente de
actividad enzimática que lo homocigotas II mientras que los heterocigotas muestran una
actividad intermedia como observáramos tanto en adultos como en adolescentes (4;
5). Aunque no esté asociado a hipertensión, el alelo D conferiría riesgo para
sufrir insuficiencia coronaria o hipertrofia ventricular izquierda. De hecho es llamativo
que la masa ventricular izquierda siga un patrón similar a la ACE en los diferentes
genotipos mencionados. En el gen del angiotensinógeno, se conocen muchas variantes pero
fundamentalmente dos han sido asociadas a hipertensión arterial, aquellas que presentan
metionina o treonina (M/T) en los codones 174 ó 235. Como demostramos en población
argentina (4; 5), las variantes 235T y 174M serían más prevalentes en hipertensos que en
normotensos y correlacionarian positivamente con los niveles de presión arterial tanto
sistólica como diastólica de adultos y adolescentes, ya sea tomadas en consultorio o
mediante monitoreo ambulatorio de 24 hs . Por lo tanto, los individuos que portan estos
alelos del gen del angiotensinógeno poseen un riesgo relativo 40% mayor de sufrir
hipertensión que aquellos que no los portan. La posible asociación de la hipertensión
con las variantes moleculares del receptor de la angiotensina II del tipo I que media casi
todos los efectos del polipéptido aún está por definirse.
Para resumir, el análisis de los defectos genéticos que
conllevan a ciertas enfermedades cardiovasculares hoy es posible. Sin embargo, los genes y
el número de mutaciones de cada gen que origina cada una de estas afecciones crece
diariamente. Cuando se cumpla, alrededor del año 2003, uno de los objetivos del proyecto
del genoma humano consistente en secuenciar en forma completa los 3 x 109 pares de bases
que lo componen nos enfrentaremos probablemente a que el problema de la complejidad en el
diagnóstico habrá crecido exponencialmente. Por fortuna, esperamos que para entonces,
también el desarrollo de técnicas automáticas de secuenciación, las busquedas
sistemáticas de mutaciones mediante chips de DNA y nuevas formas de análisis
nos den parte de la solución a este problema.
De cualquier manera, la caracterización de la base genética podría tener claros
beneficios en términos de definir medidas preventivas en individuos en riesgo y/o una
terapeútica más racional una vez que la enfermedad está establecida.
Bibliografía
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5. Porto, P. I., García, S. I., Plotquin, Y., Lajfer, J., Kirszner, T.,
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72-(Abs). 1997.
Estudio HOT: Hypertension
Optimal Treatment
Tratamiento optimo de la Presión Arterial
Dra. Mónica Diaz
Jefa de Hipertensión Arterial del Hospital Pirovano
En la actualidad está bien documentado que la disminución de la presión arterial (PA)
reduce la morbimortalidad cardiovascular (MMCV), sin embargo se observa que los pacientes
hipertensos (PH) tratados continúan con un riesgo mayor de sufrir eventos
cardiovasculares mayores (ECV) que sus pares normotensos. Una explicación
posible podría ser queel tratamiento antihipertensivo no ha disminuído suficientemente
las cifras de presión arterial, ya que en estudios epidemiológicos publicados se ha
demostrado que menos del 30% de los PH tratados se hallan por debajo de 140/90 mm Hg.;
más aún en la actualidad no conocemos hasta donde debe ser reducida la presión arterial
en un PH para obtener el mayor beneficio en términos de reducir la MMCV.
Sabemos que el uso de ácido acetilsalicílico (AAS) reduce la incidencia de accidente
cerebrovascular (ACV) y de infarto de miocardio (IAM) cuando se lo administra a largo
plazo en determinadas poblaciones seleccionadas, pero aún no sabemos si el mismo resulta
beneficioso en los PH.
Por lo tanto el estudio HOT fue diseñado para responder dos preguntas básicas en el
tratamiento de la HTA: 1- hasta donde debemos reducir la PA en los PH, es decir cuál es
la presión arterial óptima ? y 2- Podríamos mejorar los beneficios del tratamiento
antihipertensivo usando AAS?
En consecuencia los objetivos primarios del HOT fueron:
-Determinar la asociación entre los ECV y tres diferentes niveles de presión
arterial diastólica (PAD) alcanzados durante el tratamiento antihipertensivo:
?90 mmHg.; ? 85 mmHg.; ? 80 mmHg. ;
-Determinar la asociación entre los ECV y la PAD obtenida durante
el tratamiento; y
-Evaluar si el agregado de bajas dosis de AAS reduce la tasa de ECV.
Para ello se diseñó un estudio multicentrico, prospectivo, randomizado y abierto con
evaluación ciega de los eventos finales que incluyó aproximadamente 19.000 pacientes,
con una edad promedio de 61.5 años, enrolados en centros de estudio de 26 países, entre
los cuales se contó la Argentina, quien aporto pacientes de tres centros: Fundación
Favaloro a cargo de los Dres.: Ramiro Sanchez y Hugo Baglivo; Hospital Argerich: Dres.:
Alberto Villamil y Rodriquez Pablo y Hospital I. Pirovano: Dra. Mónica Díaz, estando la
coordinación nacional a cargo del Dr. Ramiro Sanchez. La presión arterial
diastólica (PAD) inicial estuvo entre 110 y 115 mmHg., fueron asignados aleato-reamente a
tres grupos de acuerdo a la PAD que debían lograr con el tratamiento: Grupo A: ? 90 mmHg,
Grupo B: ?85 mmHg; Grupo C:? 80 mm Hg. Como terapéutica inicial se uso Felodipina a
la que podía agregarse Inhibidores de la Enzima de Conversión (IECA), Beta Bloqueantes
(BB)y Diuréticos; la mitad de la población fue asignada a recibir AAS 75 mg/día y la
otra mitad recibió placebo.
La PAD se redujo 20, 22, y 24 mmHg y la PA sistólica (PAS) se redujo 26, 28,y 30 mmHg
para los grupos A, B y C respectivamente, observándose que solo un 8.5% de los PH
tuvieron una PAD > a 90 mmHg. Esto nos muestra que es posible obtener reducciones
substanciales de la PA con el uso de las nuevas clases de drogas
antihipertensivas: un antagonista cálcico dihidropiridínico de larga duración y un IECA
ya que al final del estudio el 78% de los pacientes recibían la primera droga y un 41%
recibían la segunda. La medicación fue bien tolerada; la proporción de pacientes
que reportaron eventos adversos disminuyó gradualmente a lo largo del estudio, desde 17%
a los 3 meses a 2.2% en la ultima visita; más aún el subestudio del bienestar
general demostró que hubo una significativa mejoría en el grupo C, el bienestar de
los enfermos fue mayor cuanto menor era la PA obtenida y la aparición de cefaleas de
cabeza fue menor cuanto más baja era la PA. Cabe destacar que la reducción de la
PA observada no está confrontada con un grupo placebo sino con los valores basales, no
sabemos entonces cuanto del efecto placebo hubiera sido sustraído de la reducción de la
PA observada en los pacientes durante el tratamiento activo. Sin embargo las tasa
bajas de MMCV fueron llamativamente más bajas que en otros estudios previos y bien
podrían reflejar un grado mayor de reducción de la PA obtenida en éste estudio.
En los tres grupos en cuestión se llegó a una PAD final de
82, 83 y 81 mmHg. respectivamente; ésta diferencia (obtenida entre los grupos) resultó
ser pequeña y dificultó el reconocimiento de diferencias significativas en las tasas de
ECV entre los tres grupos, excepto para el IAM que tuvo una significancia limítrofe a
favor del grupo C. En los pacientes con Diabetes Mellitus las tasas de
ECV fueron menores bajas cuanto más baja fue la PA obtenida, siendo el número de ECV
menor que el esperado, confirmando la importancia del tratamiento intensivo de esta
población, demos-trando además lo seguro que fue el uso de un bloqueante cálcico
dihidropiridínico en ésta población. En el subgrupo de PH con enfermedad
coronaria previa al ingreso hubo una disminución significativa en el numero de ACV a
favor del grupo C cuando se lo comparó con el grupo A, los demás ECV declinaron pero en
forma no significativa.
Si analizamos los ECV en relación con la PA obtenida se observa que para los ECV el punto de más bajo de riesgo de ECV se obtuvo con una PAD promedio de 82.6 mmHg. y con una PAS promedio de 138.5; disminuir los valores de PA a 120 mmHg. de PAS y 70 mmHg. de PAD no mostró beneficio adicional pero fue seguro. Es un hecho a destacar que en la mayoría de los estudios publicados previamente se observa una disminución significativa de los ACV; este beneficio que resulta muy importante en la terapéutica antihipertensiva no pudo ser demostrado en la pobla-ción general del estudio HOT.
Con respecto al segundo objetivo se observó que el AAS brindó protección contra el IAM sin aumentar los sangrados fatales o los ACV, pero aumentó significativamente las hemorragias no fatales. Este efecto beneficioso se observó en aquellos PH cuya PA estuvo bien controlada, pero no debería ser administrado a PH con un pobre control de su PA o con probabilidad aumentada de sangrado gástrointestinal o nasal
Concluyendo el HOT nos muestra que es posible reducir en forma importante la PA en los PH, avala el uso de las llamadas drogas nuevas y demuestra que la mayor reducción en el número de ECV se logra disminuyendo la PAD a un nivel óptimo de 83 mmHg., la disminución más amplia por debajo de este nivel no agregó beneficios aunque resultó inocua. En total la tasa de ECV ob-servada durante el tratamiento fue mucho menor que la observada en los ensayos clínicos pros-pectivos iniciados con diuréticos o BB probablemente debido al descenso pronunciado de la PA en éste estudio.- Los pacientes con diabetes mellitus e hipertensión se benefician significativamente con la reducción intensiva de la PA. Por último en aquellos pacientes con presión arterial correctamente controlada y evaluando el riesgo de sangrado gastroientestinal y nasal, una dosis baja (75 mg) de AAS reduce notablemente el riesgo de IAM sin incrementar el riesgo de sangrado cerebral.
FUNCION Y GEOMETRIA DEL
VENTRICULO IZQUIERDO EN PACIENTES CON
HIPERTENSION ARTERIAL Y
MICROALBUMINARIA
(Dr. Daniel Piskors)
PONTREMOLI R., RAVERA M., BEZANTE GP., VIAZZI F., NICOLELLA C., BERRUTI V., LEONCINI G.,
DEL SETTE M., BRUNELLI C., TOMOLILLO C., DEFERRARI G.. J HYPERTENS 1999; 17: 993-1000.
La microalbuminaria es un predictor independiente de
morbimortalidad cardiovascular en pacientes hipertensos no diabéticos, y se ha asociado a
signos precoces de daño vascular aterosclerótico e hipertensivo, y podría ser un
marcador de enfermedad preclínica en pacientes asintomáticos.
El trabajo del grupo de la Universidad de Génova (Italia) intenta establecer la relación
entre la microalbuminaria, la geometría ventricular izquierda, la función sistólica y
el espesor de la ntima-media de la pared carotídea.
Incluyó 211 pacientes hipertensos no tratados. Luego de un período de lavado de 4
semanas se efectuaron 3 mediciones en días no consecutivos de la relación entre la
albúmina y creatinina en una muestra matinal de orina. Para el análisis del
índice de masa ventricular izquierda se aplicó la fórmula de Devereux, y para evaluar
la función ventricular se midió la fracción de acortamiento endocárdica. Se
definió placa carotídea un índice media-íntima mayor a 1,3 mm.
La prevalencia de microalbuminaria fue 14% y la de hipertrofia ventricular izquierda 47%.
Los pacientes en los cuartilos más altos de albuminaria presentaron los mayores índices
de masa ventricular, la mayor prevalencia de hipertrofia ventricular, siendo esta
especialmente concéntrica, y el mayor aumento del espesor de la pared carotídea.
CONCLUSION: estos hallazgos refuerzan el rol de la microalbuminaria como indicador de
enfermedad cardiovascular subclínica y podrían relacionarse con el peor pronóstico que
se asocia usualmente con la elevada excresión urinaria de albúmina que se observa en
pacientes hipertensos.
| PRIMER CONGRESO VIRTUAL DE CARDIOLOGIA |
¿Qué es el Primer Congreso
Virtual de Cardiología?
El Primer Congreso Virtual de Cardiología, es una actividad organizada por la Federación
Argentina de Cardiología y consistirá en el desarrollo de todas las actividades de un
Congreso presencial convencional, pero en Internet, desde el 1º de Octubre de 1999 hasta
el 31 de Marzo del 2000.
El Congreso Virtual comprenderá Conferencias Centrales, Mesas Redondas, Simposios,
Controversias y Temas Libres. Una vez concluido el Congreso, todo lo tratado quedará
expuesto en páginas WEB y se editará en CD.
El Congreso ha recibido un inusitado apoyo Institucional a nivel nacional e internacional
y han confirmando su participación como Expositores más de 130 figuras de máximo
relieve en el ámbito de la Cardiología Mundial.
La realización de un Congreso por Internet permite un grado mucho mayor de interactividad
entre los expositores y asistentes, quienes podrán compartir
experiencias, conocimiento e ideas de una manera a la que nunca se podría aspirar en un
Congreso presencial.
La duración del Congreso (6 meses) permitirá que una conferencia esté disponible
por varios meses (en lugar de ser un evento puntual de 30 minutos en un congreso
presencial que habitualmente dura 3 ó 4 días).
Se incluirán actividades no solo para médicos sino para otros miembros del Equipo de
Salud, como En-fermeros y Técnicos, en el convencimiento de que el enfoque
multidisciplinario es la única garantía de atención integral en medicina.
El área de Acceso al Público, permitirá que la población general participe en
actividades que la hagan protagonista de los cuidados de su propia salud.
El Congreso será la primer actividad de un Forum Permanente de Cardiología en Internet,
mediante el cual seguirán abiertos los canales comunicacionales y la estructura
organizativa de Congreso en forma indefinida.
La actual sociedad informatizada está signada por el cambio continuo. Cambio que
involucra todos los ámbitos de la actividad del hombre: científico, técnico, social,
político, recreativo, etc.
Hoy no alcanza con el conocimiento adquirido, es imprescindible la actualización
permanente. Las técnicas y los criterios se modifican con una dinámica que implica un
continuo desarrollo.
Esperamos que el Primer Congreso Virtual de Cardiología se constituya en un vínculo que
permita com-partir conocimiento y afecto entre cardiólogos de todo el mundo, estimulando
a los mismos en pos del crecimiento científico y personal de todos los hombres.
Dr. Emilio Kuschnir
Presidente del Comité Científico
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Boletin de la
Sociedad Argentina de Hipertension Arterial Año I - Vol II Editorial Articulos originales Aldosteronismo primario Feocromocitoma y embarazo Los normales altos se transformaran en hipertensos? Estudio RALES La auricula Izda . como marcador de daño de organo blanco Nociones de Metodologia cientifica Articulos seleccionados Puede la ecocardiografia seleccionar pacientes hipertensos leves de alto riesgo dejados sin tratar ..... |
| Editorial |
| DIFERENTES
TIPOS DE TOMAS DE PRESION ARTERIAL Dr. Miguel A. Arnolt Editor Hasta hace no muchos años las tomas de consultorio de presión arterial (PA), constituían la única forma de hacer el diagnóstico del paciente hipertenso y efectuar el seguimiento del mismo para comprobar la efectividad terapéutica instituida. Actualmente, además de la mencionada, utilizamos otros tres tipos de tomas con el mismo propósito: el monitoreo ambulatorio de PA por 24 horas (MAPA), las tomas domiciliarias de PA y las tomas "no controladas" de PA. Las tomas de consultorio continúan siendo el patrón oro sobre las cuales debemos basar nuestras decisiones. Sus valores de normalidad son < 140-90 mmHg. Debemos, sin embargo, tener presente que las mismas adolecen de una serie de problemas. En primer lugar, están provistas del efecto guardapolvo blanco que distorsiona los valores reales de la PA. En segundo lugar, y conocida la variabilidad de la misma, la escasa cantidad de tomas en que basamos nuestras decisiones. En tercer lugar, no permite obtener valores durante el sueño y por ende determinar si el paciente es un deeper o non-deeper (descanso de la PA nocturna > o < al 10%). En cuarto lugar y en el seguimiento del paciente hipertenso bajo tratamiento con drogas, no permite diferenciar entre la verdadera resistencia a las mismas, de la pseudo-resistencia que esta dada por el fenómeno de guardapolvo blanco. El MAPA permite resolver todas las desventajas mencionadas anteriormente y por lo tanto tener un cuadro mejor y más completo de nuestro paciente. Los valores de normalidad para el mismo son: promedio diurno < 135/85 mmHG y promedio nocturno <120/75 mmHg. Su utilidad es de significativa importancia tanto en el diagnóstico como en el pronóstico y tratamiento del paciente hipertenso. Su mayor desventaja reside en su costo por lo que su uso clínico se halla restringido a situaciones especiales, aunque las mismas son cada vez más amplias. Debemos tener siempre en cuenta, ante la multiplicidad de marcas existentes, de utilizar aparatos validados por la Sociedad Británica de Hipertensión Arterial y por la Asociación para el Avance de la Instrumentación Médica (USA). El MAPA ha demostrado ser superior a las tomas convencionales en lo que respecta a correlación con daño de órgano blanco como hipertrofia ventricular izquierda, microalbuminaria e infartos lacunares. Lo mismo acontece cuando queremos determinar el pronóstico de nuestros pacientes. En ellos el MAPA permite distinguir un grupo de bajo riesgo de padecer eventos cardiovasculares. Al respecto existen ya publicados en la literatura, seis estudios longitudinales que sustentan esta información. Ellos son: los de Perloff y col. (USA), Verdecchia y col. (Italia), Ohkubo y col. (Japon), Khattar y col. (Inglaterra), Redon y col. (España) y Staessen y col. (Sys-Eur Trial). Respecto a las tomas domiciliarias debemos decir que es una metodología que últimamente ha despertado mucho interés. Ofrece cuatro grandes ventajas que son: en primer lugar la de permitir detectar la hipertensión arterial de guardapolvo blanco, en segundo lugar monitorear la respuesta a la terapéutica instituida, en tercer lugar mejorar la adherencia al tratamiento y en cuarto lugar su bajo costo. Consiste en instruir al paciente o a un familiar del mismo en la metodología de la toma de la PA. Sus valores de normalidad aunque no están universalmente consensuados, son <135-85 mmHg. Debemos tener la preocupación de utilizar esfingomanómetros de mercurio o anaeroides o aparatos automáticos validados. Por último, tenemos que considerar lo que nosotros denominamos "tomas no controladas de PA" que son las que realizan las enfermeras en los domicilios de sus pacientes o los farmacéuticos en sus farmacias. Este tipo de control está muy difundido en nuestro país y ayuda al medico en el seguimiento del paciente hipertenso. Sus valores de normalidad no están determinados pero deberían ser similares a los de las tomas domiciliarias. Debemos ser muy cautos en la utilización de estos datos en nuestro trabajo diario, debido a que en muchos casos se utilizan aparatos no validados y a que la técnica empleada para la determinación de la PA no es la correcta. Sería por lo tanto de utilidad instruir y difundir conceptos entre estos trabajadores de la salud, para mejorar sus conocimientos al respecto. En resumen, en la actualidad contamos con diferentes tipos de tomas de PA. Ninguna es excluyente de la otra, sino que de la combinación de ellas es que mejoraremos nuestra aptitud para diagnosticar y tratar a nuestro paciente hipertenso. |
| ARTICULOS ORIGINALES |
ALDOSTERONISMO PRIMARIO. Dr. Marcos Marin El Aldosteronismo Primario (AP) sigue siendo la causa más común de hipertensión de origen suprarrenal y para algunos autores la de mayor incidencia en Hipertensión Secundaria. Esta última referencia obliga a reconsiderar algunos aspectos; en primer lugar, cual es la población de hipertensos que deben ser estudiados en búsqueda de un AP y en segundo lugar, como sería un adecuado algoritmo diagnóstico. Uno de los temas más controvertidos respecto al AP es definir su exacta prevalencia. Diversas publicaciones dan cuenta de una incidencia que oscila entre 0.5 y el 12%. Estas diferencias resultan del nivel de kalemia que se considera como punto de partida para el diagnóstico. Así, en las series con baja incidencia todos los pacientes son hipokalemicos (E. Biglieri y col.), y en las publicaciones donde la estimación de la incidencia es alta la mayoría de los sujetos son normokalemicos (50-60%) y el diagnostico se basa en una relación Aldosterona / Actividad de la Renina Plasmática (ARP) elevada (R. Gordon y col.). Más recientemente P. Stewart publicó en The Lancet de 1999, que el 40 % de los pacientes operados por Adenoma suprarrenal tuvieron el potasio normal al momento de su diagnóstico. Planteada esta controversia, ¿cuándo sospechar AP? Algunos autores consideran que deben ser estudiados todos los pacientes con hipertensión arterial. Esta postura refleja, para otros (JNC IV, OMS, SIH), una elevada relación entre el costo y el beneficio. De la ecuación costos / riesgos/ beneficios tienen que surgir el juicio clínico para estudiar al paciente hipertenso. Sin caer en los extremos podría establecerse que nadie pone en duda la necesidad de implementar estudios necesarios para descartar AP en los pacientes hipertensos hipokalemicos; y en aquellos con normokalemia refractarios a 3 drogas o pacientes jóvenes que requieran 2 o 3 drogas y a los portadores de un incidentaloma adrenal. Una de las consideraciones a tener en cuenta para un adecuado algoritmo diagnóstico sería solicitar el ionograma plasmático y urinario a todo paciente hipertenso con una dieta normosódica, sin diuréticos y en lo posible sin inhibidores de la enzima de conversión. Para confirmar el diagnóstico, parece haber más consenso entre diversos investigadores, en determinar el nivel de aldosterona plasmática (Aldo) y la ARP en una misma extracción de sangre bajo estrictas condiciones técnicas no solo en el manejo de la muestra sanguínea (centrifugar en frío para el dosaje de ARP) sino también en las condiciones del sujeto en estudio (libre de medicación, utilizar alfa-bloqueantes, dieta normosódica, sin hipokalemia y luego de un periodo de deambulación de aproximadamente una hora.) Establecer la relación entre los niveles de Aldo (en ng/ml) y la ARP (en ng/ml/h). Una relación Aldo/ARP > 50 es considerada como diagnóstico de AP, en tanto un valor < 30 corresponde a lo normal y finalmente una cifra entre 30 y 50 es dudosa e indica la necesidad de efectuar otras pruebas (repetir la muestra, sobrecarga salina , administración de fluorcortisona) Otros autores sostienen que el aumento de aldosterona urinaria en 24 horas luego de una sobrecarga de sodio de 3 días tiene una alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de AP. Una vez obtenida la confirmación de AP es imprescindible determinar la etiología dado que de ello depende un adecuado tratamiento. Un estudio por imágenes (TAC /RMN) puede ser suficiente para demostrar la presencia de un adenoma, sin embargo su eficacia diagnóstica no es del 100% ya que es posible encontrar tumoraciones con tamaños por debajo del límite de resolución de la técnica. Alcanzado este punto, es decir, hipertensión arterial, bioquímica de AP y TAC de abdomen con adrenales normales, habría dos caminos: o continuar con la investigación, en este sentido, han sido propuestos otros estudios tales como la medición de 18 hidroxicorticoesterona, la prueba postural y el dosaje en ambas venas adrenales de aldosterona para determinar lateralidad; O la otra alternativa es según nuestro criterio tratar al paciente como portador de Hiperaldosteronismo Idiopático con espironolactona, valorar la respuesta con esta droga y reevaluar con imágenes cada 2 años. BIBLIOGRAFIA: Biglieri E: Spectrum of mineralocorticoid hypertension. Hypertension 1991; 17: 251-261. Blumenfeld J, Sealey J, Schlusel Y, Vaugh D, Laragh J, Diagnosis and treatment of primary hyperaldosteronism. Ann Intern Med 1994; 121: 877-885. Gordon RD. Mineralocorticoid hypertension. Lancet 1994; 344: 240-242. Gordon RD, Stowasser M, Tunny T, Klemm SA, Rutherfort JC. High Incidence of primary aldosteronism in 199 patients referred with hypertension. Clin Experim Pharmacol Physiol 1994; 21: 315-318 Marin M, Gomez R, Gonzalez Boix J, Fabregues G, Baglivo H, Burrieza O y col.Mayor Incidencia de hiperaldosteronismo idiopático en pacientes con aldosteronismo primario. Rev Argent Cardiol 1997; 65 (supl III): 71-76. Ganguly A. Primary Aldosteronism. N Engl J Med 1998; 339: 1828-34. Stewart P. Mineralocorticoid hypertension . Lancet 1999; 353: 1341-47. Feocromocitoma y Embarazo Dra. Marta B. Barontini
La asociación de feocromocitoma y
embarazo es muy poco frecuente, se han publicado menos Diagnóstico diferencial El feocromocitoma puede presentarse en forma aislada, familiar, en
asociación con la neurofibromatosis o enfermedad de von Recklinghausen o como parte de la
adenomatosis endocrina múltiple tipo MEN2 (carcinoma medular de tiroides, feocromocitoma
y adenoma paratiroideo). En todas estas situaciones se ha descripto la presentación
durante el embarazo (2, 11-15).
La valoración de catecolaminas y sus metabolitos en orina de 24 hs., preferentemente obtenida durante o siguiendo a un episodio hipertensivo confirman el diagnóstico. Puede valorarse la excreción urinaria de adrenalina, noradrenalina, dopamina o sus metabolitos, ácido vainillin-mandelico (AVM), metanefrina y normetanefrina (16). El embarazo por si mismo no produce aumento de las catecolaminas (1). Una vez establecido el diagnóstico bioquímico debe realizarse la
localización del tumor. Tratamiento
El tratamiento con bloqueantes alfa adrenérgicos debe instaurarse
ni bien se tiene El tratamiento definitivo es la extirpación quirúrgica (27). Bibliografía Gynecol Surv. 50:321-327, 1995. a cause of maternal death. Clin. Exp. Hyper- In Pregnancy B9: 57-68, 1990. Obstet Gynecol 150:432-432, 1984. Home ¿Los normales altos se transformarán en hipertensos? Esta pregunta encierra dos interrogantes: a) por un lado, si los normales altos son hipertensos y como consecuencia es necesario adoptar alguna decisión con referencia al umbral de presión arterial (PA) con el que se define hipertensión arterial (HA) y b) por otro, si se transformarán en hipertensos con el tiempo. Veamos en qué estado se encuentran estas cuestiones. Es un hecho conocido, y aceptado hoy, que existe una relación fuerte, lineal y continua entre la (PA) y los riesgos de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y enfermedad coronaria (EC) (1, 2). En los estudios que han demostrado esta relación no existe un umbral de riesgo que permita separar a los hipertensos de los que no lo son. Por lo tanto, definir HA por encima de un determinado valor es arbitrario. Sin embargo se ha sostenido que tratar a los sujetos con PA mayor o igual a 140/90 mm Hg era mejor que no hacerlo porque los beneficios de la acción excedían los riesgos y costos de la inacción (3) y por este motivo el mencionado nivel de PA sirvió en forma operativa para definir a la HA. Hace 15 años el JNC clasificó a los individuos no hipertensos con los valores de PA más altos (PA sistólica <140 y PA distólica 85-89 mm Hg) como "normales altos" y recomendó para ellos medidas higiénico dietéticas y un control anual de PA (4). Para esa época, e incluyendo a quienes con estos valores de PA recibían antihipertensivos, la prevalencia de normales altos en EE.UU. fue estimada en 7,5% (5). En La Plata, excluyendo a los hipertensos controlados, la prevalencia de normales altos fue 6,6% (6). Unos años después el JNC-V (7) modificó la definición de los normales altos y agregó en este grupo también a los individuos con PA sistólica 130-139 mm Hg; con esta nueva definición la prevalencia de normales altos en La Plata cambió a 18,0%, siendo más alta en los varones (24%) que en las mujeres (14%) (8). También en La Plata entre los años 1993-1997 en estudiantes universitarios, de ambos sexos y con una edad media de 21 años, la prevalencia de normales altos osciló entre 12-18% (9). Pertenecer a la categoría de PA normal alta no parece un hecho menor. En este sentido cabe mencionar que, en varones de edad media del estudio MRFIT, se han estimado incrementos de los riesgos relativos (RR) de morir por ACV y EC de 73% y 31%, respectivamente, cuando se pasa de óptimo a normal y de 41% y 30%, para los mismos eventos, cuando se comparan los normales con los normales altos (10). Esto último abona la idea de una fuerte relación lineal y continua entre PA y riesgo aún entre quienes no son hipertensos. Por otra parte en jóvenes normales altos, sin hipertrofia ventricular, se han hallado cambios en el patrón de llenado ventricular izquierdo cuando se los compara con individuos similares pero con PA óptima (11). Es importante destacar que si a la PA se le adicionan otros factores de riesgo (diabetes mellitus, tabaquismo, hipercolesterolemia, etc.) o algunas condiciones clínicas perjudiciales (insuficiencias cardíaca o renal, etc.), entonces el riesgo cardiovascular y la posibilidad de morir crecen de manera exponencial y empeora el pronóstico de las enfermedades asociadas. Este hecho alerta sobre la necesidad de un enfoque integral de los pacientes. Por alguno de los motivos apuntados (falta de un umbral de PA a partir del cual se incremente el riesgo, alta prevalencia de normales altos que eleva el riesgo absoluto de este grupo), sobre los individuos normales altos se ha concentrado gran interés epidemiológico. Probablemente contribuya a este interés el hecho que estos sujetos poseen una probabilidad al menos dos veces mayor de progresar hacia HA (12). Este mayor riesgo de progresar a HA también se ha observado en los niños con PA entre los percentilos 90 y 95 para su grupo de edad y peso, siendo la probabilidad aun mayor si cuentan con antecedentes familiares de HA y con un índice de masa corporal elevado (13). El fenómeno de la progresión de los normales altos a la HA resultó particularmente alarmante en La Plata como puede apreciarse en la tabla 1 (14). Tabla 1. Incidencia y riesgo relativo (RR) de HA en 10 años en La Plata #
# Modificado de Carbajal HA et al. (14) *p <0,01Pero lo más interesante es que algunos
estudios han mostrado beneficios adicionales en Por lo expuesto, y si a todos los normales altos les indicamos medidas higiénico dietéticas y a los que asocian alguna enfermedad grave les recomendamos descender de entrada su PA con drogas, es probable que aceptemos dentro de un tiempo, también arbitrariamente, que los hoy normales altos son en realidad hipertensos. Referencias. 1. McMahon S, Peto R, Cutler J, Collins R, Sorlie P, Neaton J, Abbot R, Godwin J, Dyer A, Stamler J: Blood pressure, stroke and coronary heart disease:Part 1. Prolonged differences in blood pressure: prospective observational studies corrected for the regression dilution bias: Lancet 1990, 335:765-774.2. Stamler J: Blood Pressure and High Blood Pressure. Aspects of Rise. Hypertension 1991, 18 (suppl l): I-95 - I-107. 3. Kaplan NM. Hypertension in the Population at Large. In Clinical Hypertensión. Ed. Norman N. Kaplan, Seventh edition, Williams & Wilkins, Baltimore, 1998. 4. The Joint National Committee: The 1984 report of the Joint National Committee on detection, evaluation, and treatment of High Blood Pressure. Arch Intern Med 1984, 144:1045. 5. Subcommittee on Definitions and Prevalence of the 1984 report Joint National Committee: Hypertension Prevalence and status of awareness, treatment, and control in the United States: Final report of the Subcommittee on Definitions and Prevalence of the Joint National Committee. Hypertension 1985, 7:457. 6. Echeverría R, Carbajal H, Salazar M, Riondet B, Rechifort V, Quaini M. Prevalencia de presión sanguínea normal alta y progresión a hipertensión arterial en una muestra poblacional de La Plata. Medicina (B.Aires) 1992; 52:145-9. 7. The Joint National Committee on detection, evaluation, and treatment of high blood pressure. The fifth report of the Joint National Committe on detection, evaluation and treatment of high blood pressure (JNC V). Arch Intern Med 1993, 153:154-183. 8. Carbajal HA: Optimal blood pressure and high normal blood pressure in La Plata, Argentina. Can J Cardiol 1994, 10(7):749-752. 9. Ennis IL, Gende OA, Cingolani HE. Prevalencia de hipertensión arterial en 3154 jóvenes estudiantes. Medicina (Buenos Aires) 1998; 58:483-491. 10. Neaton JD, Kuller L, Stamler J, Wentworth DN: Impact of systolic and diastolic blood pressure on cardiovascular mortality. In "Hypertension, Pathophysiology, Diagnosis, and Management". Laragh-Brenner, second ed., Raven Press, New York, 1995, 127-144. 11. Escudero E, De Lena S, Graff-Iversen S, Almirón M, Cingolani HE. Left ventricular diastolic function in young men with high normal blood pressure. Can J Cardiol 1996; 12(10):959-964. 12. Leitschuk M, Cupples A, Kannel W, et al. High-Normal Blood Pressure Progression to Hypertension in the Framingham Heart Study. Hypertension 1991; 17:22-27. 13. Lauer R, Burns T, Clarke W, et al. Childhood predictors of future blood pressure. Hypertension 1991; 18 (suppl I):I-74 - I-81. 14. Carbajal H, Salazar M, Riondet B et al. Ten Year Blood Pressure Trends in Nonhypertensive Inhabitants of La Plata, Argentina. Can J Cardiol 1998; 14 (7):917-922. 15. Mogensen C., Keane W. Bennett P., Jerums G., Parving H., Passa P. et al. Prevention of diabetic renal disease with especial reference to microalbuminuria. Lancet 1995; 346: 1080-1084. 16. Mogensen CE. Systemic blood pressure and glomerular leakage with particular reference to diabetes and hypertension. J Intern Med 1994; 235: 297-316. 17. UK Prospective Diabetes Study Group. Tight blood Pressure Control and risk of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38. BMJ 1998; 317:703-713. 18. Samuelssons O, Wilhelmsen L, Elmfeldt D, Pennert K, Wedel H, Wikstrand J, et al. Predictors of cardiovascular morbility in treated Hypertension: results from the Primary Preventive Trial in Göteborg, Swedem. J Hypertens 1985; 3:167-176. 19. Gamble G., MacMahon S., Culpan A., Ciobo C., Whalley G., Sharpe N. Atherosclerosis and left ventricular hypertrophy: persisting problems in treated hypertensive patients. J Hypertens 1998; 16:1389-1395. 20. The Joint National Committee on detection, evaluation, and treatment of high blood pressure. The fifth report of the Joint National Committee on detection, evaluation and treatment of high blood pressure (JNC V). Arch Intern Med 1993, 153:154-183. 21. World Health Organization-International Society of Hypertension guidelines for the Management of Hypertension. J Hypertens 1999; 17: 151-183. 22. Lazarus JM, Bourgoignie JJ, Buckalew M, et al, for the Modification of Diet in Renal Disease Study Group. Achievement and safety of a low blood pressure goal in chronic renal disease: the Modification of Diet in Renal Disease Study Group. Hypertension, 1997; 29:641-650 23. Klag MJ, Whelton PK, Randall BL, Neaton JD, Brancati FL, Stamler J. End-stage renal disease in African-American and white men: 16-year MRFIT findings. JAMA, 1997; 277:1293-1298. 24. Vokó Z, Bots ML, Hofman A, Koudstaal PJ, Witteman JCM, Breteler MMB. J-Shaped Relation Between Blood Pressure and Stroke in Treated Hypertensives. Hypertension 1999; 34:1181-1185. Efecto de la Espironolactona en la morbimortalidad de pacientes con insuficiencia cardiaca grado III/IV. Estudio RALES (para presentar en la revista de la Asociación de HTA 18-9-99) Años atrás se consideraba a la Aldosterona (A) como parte importante en los mecanismos de la insuficiencia cardiaca (IC) solamente por su papel en el manejo del agua y sodio corporal, en la actualidad se sabe que ésta hormona además produce fibrosis miocárdica y vascular, disfunción de los barorreceptores, activación simpática e inhibición parasimpática. Por otra parte hay evidencias de la existencia de sistemas locales de producción de A en los vasos y en el corazón, demostrando su participación activa en la IC no solo por el manejo del agua y sodio corporal sino como pieza clave en la teoría de la "alteración neuroendocrina de la IC". Conociendo estos datos resulta interesante preguntarse porque no se han utilizado los antiandosterónicos antes y la razón parece ser múltiple: en primer lugar no se ha tenido en cuenta que la inhibición del Sistema Renina Angiotensina Aldosterona (RAAS) induce solo una inhibición transitoria de la A y que por lo tanto debemos esperar "escapes de A" cuando tratamos a un paciente con inhibidores de la enzima de conversión (IECA); en segundo lugar la utilización de Espironolactona (E) presenta efectos colaterales como la ginecomastia que limitaron ampliamente su uso, y fue considerado como una contraindicación relativa su uso sumado a los IECA dado que ambos pueden producir aumento del K sérico (hK). Por lo tanto el RALES fue diseñado para comprobar la hipótesis de que el agregado de E, en bajas dosis a pacientes con IC grado III y IV por disfunción sistólica bajo tratamiento convencional que incluyera un IECA, disminuiría la mortalidad total. Basándose en la fisiopatologia de la IC el estudio RALES utilizó una "vieja droga" para cerrar el círculo en la "nueva" teoría neuroendocrina de la IC. Luego de determinar en estudios previos que la dosis de 12.5-25 mg de E estaba asociada con menor aparición de ginecomastia y baja incidencia de hK en los pacientes tratados con IECA, para el estudio RALES se incorporaron 1663 pacientes en IC grado III/IV con fracción de ejección £ 35 tratados con diuréticos de asa, IECA y +/- Digoxina. Se los randomizó doble ciego: a la mitad se le dio 25 mg. de E diario y a la otra mitad placebo. El estudio fue discontinuado prematuramente, luego de un periodo medio de seguimiento de 24 meses, porque en un análisis interno se observaron datos que comprobaban la hipótesis planteada por los investigadores el grupo con E presentó menor mortalidad global. Entre los datos obtenidos tenemos que hubo 386 muertes en el grupo placebo y 284 en el grupo activo lo que se tradujo en una disminución del 30% de la mortalidad global con un 31% de disminución de la mortalidad por causas cardiacas, esta última producida por una disminución tanto de la muerte súbita como de la disminución en la progresión de la IC; hubo un 35% de disminución de la hospitalización por causas cardíacas y por último se produjo una mejoría significativa, del 30%, de la clase funcional en el grupo tratado con bloqueantes de los receptores de la A. Estos datos favorables comenzaron a observarse a los 2 o 3 meses de comenzar el estudio y se mantuvieron durante el desarrollo del mismo. Con respecto a los efectos adversos esperados hubo un 10% de hK severa en el grupo placebo y un 14% en el activo debiendo discontinuar 1 y 3 pacientes en cada grupo respectivamente, datos que no tuvieron diferencias estadísticamente significativas; sí las hubo con respecto a la ginecomastia, el 10% en el grupo activo versus el 1% en el placebo. No sería razonable adjudicar el beneficio del tratamiento con E en la IC solamente a su acción sobre la homeostasis hidrosalina, mas aún teniendo en cuenta que en los estudios previos usando dosis de 25 mg. no hubo cambios en el peso corporal total ni en el sodio urinario, sino que además habría que tener en cuenta su efecto "cardioprotector". Teorizando los autores atribuyen la disminución de la mortalidad y de la hospitalización de este grupo de pacientes a la inhibición de los efectos de la A logrados por el bloqueo de sus receptores: fibrosis miocárdica y vascular, perdida de K y Mg, retención de sodio, disfunción de los barorreceptores y aumento de la actividad simpática, lo cual podría actuar disminuyendo la aparición de arritmias y mejorando la función de bomba del ventrículo izquierdo. Por lo tanto los autores sugieren el uso de pequeñas dosis de E agregada al tratamiento convencional de los pacientes con IC III/IV y fracción de ejección < 35, ya que su uso disminuye la mortalidad global, la mortalidad cardíaca, la internación por causa cardíaca y produce mejoría de la clase funcional, teniendo en cuenta que a menor dosis de E menor probabilidad de ginecomastia y que la asociación con IECA no aumento significativamente la aparición de hK seias. Faltan aun estudios en pacientes con IC clase funcional I/II y en aquellos pacientes tratados con Beta Bloqueantes. Por último el uso de antagonistas de los receptores de la A no sólo nos permite comprender mas aún acerca de la fisiopatología de la IC sino que además tiene implicancias terapéuticas en pacientes con otras patologías que también se benefician con el uso de IECA tales como los pacientes con hipertensión arterial.
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