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11 de mayo de 2011
La hipertensión arterial adopta diferentes características entre las personas de mayor o menor edad pero su comportamiento en cuanto al daño orgánico y riesgo cardiovascular es el mismo, por lo que diagnosticarla y tratarla es un asunto de vital importancia independientemente de la edad.
En la guía sobre hipertensión arterial de la Asociación Estadounidense para la Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial se definen como normales las cifras inferiores a 120 milímetros de mercurio (mmHg) para la presión arterial sistólica e inferiores a 80 mmHg para la presión arterial diastólica.
La hipertensión en la juventud
Numerosas investigaciones reflejan un aumento importante de la cantidad de individuos hipertensos entre los más jóvenes. Hasta hace unos pocos años, las enfermedades de las suprarrenales, renales, y en mujeres los anticonceptivos, eran causas relativamente frecuentes (hipertensión secundaria).
Sin embargo, no es la hipertensión secundaria la que ha aumentado sino la hipertensión primaria o esencial. En un estudio del Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos publicado en 2010 se encontró que la cantidad de personas jóvenes con hipertensión arterial se había duplicado en un lapso de veinte años, y que entre los hipertensos el 20% eran adolescentes.
Es real que existe una la carga genética predisponente pero en los más jóvenes la hipertensión esencial se relaciona directamente con la comida chatarra, el sedentarismo y la obesidad.
Una ventaja de los jóvenes es que tienen más posibilidades de reducir hasta casi hacer desaparecer los riesgos asociados a la hipertensión con un buen control médico y cambiando algunos hábitos de vida. No obstante, modificar conductas no es tan sencillo en especial cuando el paciente ignora su condición. Durante el Programa de Detección Precoz de Hipertensión Arterial en la Comunidad, realizado en el Hospital Pirovano de la Ciudad de Buenos Aires, se halló que las personas jóvenes carecían en general de conductas de prevención relacionadas con su salud y no se medían la presión arterial con la frecuencia necesaria, el 25% hacía más de 3 años que no se controlaba; más de la mitad de las personas a quienes se diagnosticó hipertensión tenía menos de 40 años de edad.
Hipertensión en mayores de 65 años
Se sabe que la presión arterial tiende a aumentar a medida que avanza la edad, considerándose que la máxima o sistólica continúa elevándose hasta más allá de los 80 años, mientras que la mínima o diastólica tiende a estabilizarse entre los 40 y los 50 años. Más de dos tercios de los mayores de 65 años padecen hipertensión. En la mayoría de los casos se trata de hipertensión esencial, y sólo en unos pocos pacientes se diagnostica hipertensión secundaria a enfermedad renal crónica en general asociada al uso excesivo de analgésicos y antiinflamatorios.
Una circunstancia frecuente en esta etapa de la vida es el aumento de presión sistólica por encima de 140 mmHg con valores diastólicos inferiores a 90 mmHg, esta condición llamada “hipertensión sistólica aislada” constituye más del 75% de las formas en las que la hipertensión se manifiesta en la vejez y se debe a la pérdida de la elasticidad de las Sin embargo, no por tener normal la presion minima o diastolica, al contrario el riesgo cardiovascular crece paralelamente a los valores de la presión sistólica.
En estas personas las medidas no farmacológicas como la reducción de sal en la dieta, la disminución del peso corporal en caso de que sea excesivo y la práctica de una actividad física moderada en forma regular son muy importantes dado que pueden mantener controlada la presión sin necesidad de agregar medicamentos o al menos reducir la cantidad de los mismos. A medida que avanza la edad es frecuente que el paciente ya esté recibiendo medicación por alguna otra enfermedad y adicionar otros fármacos implica aumentar el riesgo de efectos adversos.
La hipertensión arterial
• No es una condición normal en los ancianos
• No es mejor tolerada a edades avanzadas que en la juventud
La hipertensión arterial es un factor de riesgo de accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, infartos e insuficiencia renal.
• El riesgo es muy superior en el anciano comparado con el adulto joven
• Es necesario tratarla en el joven y también en el anciano
El control de la hipertensión arterial suele mejorar con cambios en el estilo de vida
• En los jóvenes mejora la adherencia al tratamiento y reduce el riesgo de desarrollar otras complicaciones
• En los pacientes de edad avanzada evita la politerapia mejorando la tolerancia al reducir los efectos adversos
Fuentes*
Pletcher MJ., y cols. Prehypertension during Young Adulthood and Coronary Calcium Later in Life Annals of Internal Medicine, 2008; 149(2): 91-99.
Jiménez JC., Piwen C. Programa de Detección Precoz de Hipertensión Arterial en la Comunidad. http://www.medicinayprevencion.com/hipertension/hipertension.htm
* Aclaración: Estas fuentes son sólo algunas de las empleadas por el autor para desarrollar el tema. No es excluyente de información médica procedente de otras fuentes escritas, orales y de la propia experiencia del médico redactor.
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