06 de Octubre de 2011
Significado de la presión arterial diastólica disminuida en pacientes adultos de los Estados Unidos, con hipertensión aislada de la máxima.
El Dr. Franklin y colegas del The Heart Disease Prevention Program, University of California, y Forest Research Laboratories, Estados Unidos, estudiaron las características de la hipertensión sistólica aislada (HSA), que es el subtipo más frecuente en personas ≥ 50 años, asociada a mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) cuando se presenta con presión arterial diastólica (PAD) baja.
Se utilizaron datos obtenidos entre 1999 y 2006 de la National Health Nutrition Examination Survey (NHANES) de pacientes adultos hipertensos >18 años (n = 19.808; proyectados a 199,3 millones).
La HSA fue categorizada según la PAD (baja, < 70 mmHg, o más alta, ≥ 70-89 mmHg), tratamiento, edad, sexo, etnia, factores de riesgo cardiometabólico y comorbilidades.
El 58,6% de todos los hipertensos no tratados presentaron HSA (PA promedio 154,3/73,8 mmHg). Los pacientes con tratamiento o sin él y con HSA y PAD < 70 mmHg representaban 30% y 35%, respectivamente, de toda la población con HSA; en ellos se duplicaba la prevalencia de diabetes y de ECV, pero era menor la prevalencia de síndrome metabólico (p< 0,05 a p< 0,01). Los autores añaden que la ECV fue tres veces más prevalente entre los pacientes con la PAD < 70 mmHg, comparados con quienes tenían la PAD entre 70–89mmHg (p< 0,01).
La regresión logística indicó que la edad, el género femenino y la diabetes, aunque no el tratamiento, estaban asociados independientemente con la PAD más baja (p< 0,01 en todos los casos). Menos del 45% de los sujetos con HSA y PAD < 70 mmHg permaneció sin tratamiento.
Se concluye que las personas mayores de 50 años con HSA no tratada y PAD < 70 mmHg –lo que se corresponde con un tercio de los sujetos con HSA sin tratamiento– tuvieron mayor prevalencia de diabetes y ECV que los pacientes con HSA asociada a PAD de 70-89 mmHg. Los autores insisten en la importancia de identificar y tratar estos casos y reducir así su riesgo cardiovascular.
J Hypertens, 29 (6):1101-1108; 2011.
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