LAS FIESTAS Y NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO

En estas fechas, es frecuente escuchar que deberíamos hacer un balance del año que está por irse, y plantearnos nuevos objetivos para el año próximo. Puede que ambas cosas las hagamos automáticamente casi sin pensarlas, pero también son momentos donde recordamos a seres queridos que ya no están con nosotros físicamente, o inclusive, estamos cerrando nuestro año académico y/o laboral con las últimas energías cumpliendo con las últimas fechas y obligaciones del año que se va.

Todo esto, repercute anímicamente, generando o profundizando cuadros como estrés, ansiedad, melancolía o depresión.

Y al mismo tiempo, esto impacta de lleno en nuestra presión arterial.

El estrés es una reacción de nuestro cuerpo ante un desafío o demanda, el cual no tiene connotación negativa, ya que, gracias a él, podemos reaccionar a tiempo ante determinadas “amenazas”: si veo un león cerca, probablemente use toda mi energía para huir de él.

Pero, cuando éste se sostiene en el tiempo, se transforma en algo patológico: el estrés crónico. Esto provoca que nuestro cuerpo se mantenga en alerta, aunque no exista una amenaza real, generando que nuestros valores de presión arterial se mantengan elevados durante más tiempo.

Respecto de la ansiedad, también tenemos dos formas: la ansiedad “sana” - la asociada a miedos que nos preservan la vida - y la ansiedad patológica - la que no es eficaz, la que no nos sirve y altera nuestra vida cotidiana - . Los episodios de ansiedad pueden provocar aumentos súbitos de la presión arterial, y si se perpetúa en el tiempo, puede causar elevación de la misma de manera persistente.

Además, es más probable que se adopten otros hábitos poco saludables que pueden aumentar la presión arterial, como fumar, beber alcohol o comer en exceso.

La depresión es otro de los estados emocionales que ha sido estudiado en relación con la hipertensión arterial. Se puede asociar con la ansiedad. A veces, suele confundirse con la melancolía, que es un estado permanente de tristeza. En la depresión, podemos encontrar síntomas como insomnio, tristeza, llanto, dificultades de concentración, desesperanza, ideas de suicidio y tendencia al aislamiento.

Cualquiera de estos cuadros, aumenta nuestro riesgo cardiovascular.

Es por todo esto, que, durante esta etapa del año, y más aún, durante las fiestas, podemos estar estresados o ansiosos de manera “normal” por los preparativos navideños y de fin de año, pero en otras personas, con cuadros crónicos de estrés, ansiedad y/o depresión, esto puede acentuarse.

¿Qué podemos hacer ante estas distintas alarmas?

    1) La consulta con el médico siempre es importante.

    2) Mantener una dieta balanceada y ejercicio de manera habitual.

    3) Hablar sobre esto con alguien cercano: amigo, familiar y generar redes de contención social.

    4) Aprender ejercicios de respiración y relajación para aliviar la tensión corporal.

    5) Elegir música tranquila para bajar nuestra vorágine del día.

    6) Todo lo que postergamos para después, nos estresa. Es importante organizarnos correctamente el tiempo. Establecer objetivos y prioridades.

    7) Dedicar nuestro fin de semana para hacer otras cosas distintas de las que hacemos en la semana. Cambiar el ritmo. Rescatar la importancia del tiempo para el ocio. Salidas sociales.

    8) Tener en claro que, no estamos obligados a hacer un balance final del año, como tampoco planificar qué haríamos en el nuevo entrante. Pero es sabido, que tener proyectos/objetivos, inicialmente a corto plazo, tiene un impacto positivo en nuestra salud en general.

    9) Sacar el foco del festejo centrado en la comida y pensar a esta última como un elemento más de la reunión, donde también puede haber baile, programas para salir a caminar y conversaciones sobre nuevos y estimulantes proyectos para el año que comienza. Todo esto redundará en un disfrute más saludable.

    10) Por último, como dijo el poeta el poeta romano Décimo Junio Juvenal, Mens sana in corpore sano – mente sana en cuerpo sano – prestemos atención a nuestras emociones, para mejorar nuestra salud y calidad de vida.

La Dieta Saludable