Epidemiología de la hipertensión
en la diabetes mellitus
La Hipertensión Arterial es una complicación de la diabetes en todas las
poblaciones y ocurre con frecuencia creciente con la edad. Ambas
enfermedades son potentes factores de riesgo independientes para la
enfermedad cardiovascular, renal, cerebral y la enfermedad vascular
ateroesclerótica periférica.
Se puede estimar que entre el 30 al 75 % de las complicaciones de la
diabetes pueden ser atribuídas a la hipertensión Arterial, la cual es
aproximadamente dos veces más común en pacientes diabéticos que en no
diabéticos.
El curso y la historia natural de la hipertensión arterial difiere
marcadamente entre pacientes con Diabetes NID
(no insulino dependientes) y aquellos diabeticos ID
(insulinodependientes).
En la Diabetes ID la presión arterial es usualmente normal en el comienzo
de la enfermedad y frecuentemente permanece normal durante los primeros 5
a 10 años de la Diabetes.
La hipertensión arterial se desarrolla coincidentemente con el comienzo
de la enfermedad renal y se caracteriza por una elevación tanto de la
presión sistólica como la diastólica.
Aproximadamente 50 % de los pacientes portadores de Diabetes ID mayores de
30 años tienen Hipertensión Arterial. Este grupo está compuesto en su
gran mayoría por pacientes que ya han desarrollado alguna forma de
enfermedad renal.
En sentido contrario los pacientes diabéticos mayores de 30 años que no
han desarrollado nefropatía diabética raramente se encuentran
hipertensos.
Los pacientes con Diabetes NID, en forma
diferencial a los ID, ya se encuentran hipertensos al momento del diagnóstico
de Diabetes, sugiriendo que las anormalidades
hormonales y metabólicas asociadas con la Hipertensión arterial pudieran
exacerbar la Intolerancia a los Hidratos de carbono ó que ambas
condiciones estuvieran relacionadas a un mismo mecanismo patogénico
subyacente.
El incremento de la presión arterial se correlaciona frecuentemente con
la obesidad, la disminución de la actividad física y la edad avanzada
todas características de los pacientes con diabetes NID.
La Hipertensión sistólica aislada es particularmente común en pacientes
diabéticos NID y se atribuye a enfermedad macrovascular y la pérdida de
la compliance en las grandes arterias.
Esta Hipertensión sistólica comúnmente aumenta con la edad y contribuye
al gran aumento de éste tipo de hipertensión en la Diabetes NID.
La Hipertensión arterial es más prevalente en hombres diabéticos que en
mujeres diabéticas en menores de 50 años, con franco predominio en la
mujer después de esa edad.
La prevalencia de la Hipertensión se ve positivamente afectada con la
edad, la obesidad y la duración de la diabetes, sobre todo si la
Proteinuria está presente.
La diabetes NID y la Hipertensión comparten factores de riesgo tales como
la obesidad, la adiposidad visceral y la insulinoresistencia.
La Insulinorresistencia con la hiperinsulinemia asociada han sido un vínculo
unificador entre la Hipertensión arterial y la Intolerancia a los
hidratos de Carbono.
La epidemiología de éstas condiciones y su relación con la
hiperinsulinemia han sido extensamente estudiadas aunque el mecanismo que
las vincula permanece no totalmente dilucidado.
Fisiopatología de la
Hipertensión
en la Diabetes Mellitus
La Hipertensión arterial esencial puede estar asociada a
insulinoresistencia aún en pacientes delgados y no diabéticos, aunque es
mucho más común en los pacientes obesos. En aquellos con tolerancia a la
glucosa disminuída y en aquellos pacientes con diabetes no
insulinodependientes.
La Hiperinsulinemia y la tolerancia a la glucosa reducida se han
demostrado correlacionadas con elevaciones tanto de la presión arterial
sistólica como de la diastólica.
Los pacientes diabéticos hipertensos difieren de aquellos no diabéticos
en una mayor predisposición a la retención sódica por mayor reabsorción
de Na+ a nivel tubular renal y a un incremento de las respuestas presoras
a niveles incrementados de norepinefrina.
Asimismo la insulina y factores de crecimiento asociados provocan el
crecimiento del egndotelio vascular y el crecimiento del músculo liso
causando de esa manera hipertensión.
El crecimiento y expansión del mesangio renal pueden resultar en
glomeruloesclerosis contribuyendo aún más al desarrollo de Hipertensión.
Los factores de crecimiento antedichos y la hiperglucemia, aún
aisladamente, pueden llevar a la Microalbuminuria
que es la precursora y el toque de alerta
del desarrollo de la nefropatía diabética. Fisiopatología
y tratamiento de la Microalbuminuria
Una vez desarrollada la Proteinuria se acelera la hipertensión arterial,
agravada por la nefropatía y la falla renal.
Es aún incierto cual de los tipos de diabetes ID ó IID realmente marca
una real diferencia en la patogénsis de la Hipertensión.
El daño renal impresiona ser de real importancia en los dos tipos de
diabetes. de hecho laDiabetes Mellitus es la causa principal de Enfermedad
Renal terminal.
El riesgo de enfermedad renal diabética se incrementa con la edad y la
duración de la Diabetes. El desarrollo de nefropatía después de 15 años
ha sido observado en más del 30 % de diabéticos ID y más de 20 % en
NID.

Glomeruloesclerosis Diabética
En los ID
la microalbuminuria, la hipertrofia celular mesangial y la presión
arterial se correlacionan y preanuncian el desarrollo de nefropatía diabética.
Una Presión arterial exagerada al ejercicio pueden enmascarar una
nefropatía incipiente en pacientes con diabetes. Múltiples factores
contribuyen pues, a la génesis y al mantenimiento de una presión
arterial elevada en la diabetes.
La Hipertensión que se asocia a la Diabetes se caracteriza como ya
dijimos por un volúmen plasmático aumentado, resistencias vasculares
periféricas aumentadas, baja actividad de la renina plasmática y otras
anormalidades del sistema renina angiotensina.
Varías líneas de investigación y la evidencia clínica indican que la
hipertensión arterial en la diabetes es volúmen dependiente.
La hiperglucemia aumenta la osmolaridad del líquido extracelular con
incremento del volumen plasmático.
Esto podría explicar porque el hecho de mantener
controles glucémicos normales logra muchas veces el adecuado control de
la Hipertensión arterial.
Otro hecho a considerar es que los diabéticos
tienen un sodio intercambiable frecuentemente elevado y eso permite a
ciertos diabéticos mantener exagerados niveles altos de presión arterial
cuando aumentan su ingesta sódica habitual.
No obstante ésta relación todavía no está totalmente aclarada ya que
la premisa anterior puede ser también válida para pacientes diabéticos
normotensos.
La insuficiencia renal agrava y perpetúa éstas alteraciones al disminuir
la suficiencia del riñon para excretar agua y solutos.
Otras alteraciones en la secreción de hormonas que regulan el balance de
sodio como el péptido natriurético atrial y las prostaglandinas pueden
también contribuir a la expansión de volúmen.
La actividad de la renina plasmática es normal ó baja en el paciente
diabético hipertenso.
Varios factores son los determinantes de esa disminución:
- El incremento
del volúmen plasmático extracelular.
- La disminución
de la síntesis de renina por las células yuxtaglomerulares.
- Disminución
del desdoblamiento de la prorrenina en renina.
La sensiblidad
vascular alterada a la acción presora de ciertas hormonas como la
Norepinefrina ó la angiotensina II y la acción vasodepresora de hormonas
como la bradiquinina pueden también contribuir a la elevación de la
presión arterial en los pacientes diabéticos.
Por último , consignemos el creciente interés que se ha desarrollado en
la investigación del rol de la insulinorresistencia y la hiperinsulinemia
en la génesis y desarrollo de la hipertensión arterial en la diabetes.
Existen 2 posibles mecanismos por los cuales la insulina pueden jugar un
papel en el incremento de la Hipertensión Arterial.
El primero es la estimulación de la insulina a la retención renal
de Sodio que predispone a la sobrecarga volumétrica .
Los niveles de insulina circulante están frecuentemente elevados a lo
largo del día por insulinorresistencia en los pacientes portadores de
diabetes NID.
Estos niveles altos de insulina inician y mantienen altos contenidos de
sodio corporal.
El segundo mecanismo implica la acción de la insulina elevada con
la subsecuente estimulación del metabolismo de los hidratos de carbono
provocando una estimulación del sistema nervioso adrenérgico y un
incremento en los niveles de norepinefrina circulante que provocan
vasocontricción periférica.
El efecto combinado de la expansión volumétrica y la vasocontricción
producirían pues, una aumento y mantención de los niveles de presión
arterial en el paciente diabético.
Recomendaciones para
el tratamiento
del diabético hipertenso
A continuación
brindamos recomendaciones para el manejo de los pacientes diabéticos
hipertensos y adjuntamos un algoritmo
que facilita su comprensión.
1)
Es preciso que el registro de la presión arterial se realice en posición
sentada y parada como forma de evaluar la existencia de neuropatía diabética.
Es costumbre clasificar a los pacientes con diabetes mellitus e hipotensión
ortostática en dos clases definidas:
a) Aquellos que
muestran signos de neuropatía y una respuesta simpática mitigada. b)
Aquellos con respuesta simpática exagerada en la posición parada. La
neuropatía Autonómica diabética se caracteriza por respuestas anormales
a la maniobra de Valsalva y de Hand grip isométrico, disminución de la
arritmia respiratoria normal e inhabilidad para incrementar la frecuencia
cardíaca en la posición parada.
El tipo menos frecuente de neuropatía es la hiperadrenérgica
caracterizada por una taquicardia excesiva y una respuesta exagerada a la
norepinefrina durante la posición parada.
La Hipertensión en posición supina con hipotensión ortostática es una
entidad de difícil tratamiento. Ocasionalmente la presión arterial en
posición parada cae de tal forma que es imposible para el paciente
mantenerse en pie.
Por todas éstas consideraciones la evaluación de la neuropatía diabética
con sus maniobras de provocación deben formar parte del registro habitual
de la Presión Arterial y en la valoración de las respuestas a la
medicación antihipertensiva.
2)
Una Presión diastólica de 100 mm. de Hg. es una indicación formal de
comenzar el tratamiento farmacológico en los pacientes diabéticos
hipertensos.
Una presión diastólica de 90-99 mm. de Hg. en presencia de daño en
organos blanco (Accidente Cerebrovascular, Ataque isquémico transitorio,
Enfermedad Coronaria, Insuficiencia Cardíaca, Insuficiencia renal ó
Enfermedad Arterial Periférica) es también una indicación formal de
iniciar tratamiento de su hipertensión arterial.
Si el nivel antedicho de presión diastólica (PAD 90-99 mm. Hg) se ubica
en un paciente sin daño orgánico ó factores de riesgo mayores queda a
la mejor decisión médica comenzar el tratamiento farmacológico.
3)
Los pacientes con hipertensión sistólica predominante ó aislada (Presión
de pulso mayor de 80 mm. de Hg) deben ser tratados si existe daño orgánico,
comenzando con la mitad de las dosis habituales hasta alcanzar una presión
arterial normal, monitoreando la función renal dependiendo de la terapia
farmacológica empleada.
4)
Los pacientes diabéticos con Microalbuminuria, proteinuria ó retinopatía
proliferativa deberían ser tratados cuando la presión diastólica es
mayor de 90 mm. de Hg.
Los beneficios del control de la presión arterial en pacientes con
Retinopatía Diabética impresiona estar restringido a los pacientes diabéticos
insulinodependientes.
Una moderada restricción de la ingesta de sal debería ser una medida
adyuvante importante en el manejo de la de la hipertensión en el diabético.
5) Para
los pacientes sin nefropatía; Los inhibidores de la enzima convertidora,
los bloqueantes cálcicos ó los alfa bloqueantes deberían ser los
agentes de primera línea en el tratamiento de la Hipertensión.
Las diuréticos tiazídicos ó los betabloqueantes constituyen la segunda
línea de tratamiento. Si la primera línea de tratamiento fracasa por
inefectividad, contraindicación ó efectos colaterales se debería
agregar otro medicamento de primera línea, (IECA + Bloqueante cálcico),
agregar un diurético tiazídico a un IECA .
6)
En pacientes con nefropatía con niveles normales de creatinina y potasio
las recomendaciones son similares que para los pacientes sin nefropatía.
Si el nivel de creatinina está elevado se requiere un cuidado especial al
utilizar Inhibidores de la Enzima de Conversión ó diuréticos
ahorradores de potasio.
Los diuréticos de asa pueden utilizarse adecuadamente en pacientes con
función renal disminuída como medida de controlar la presión arterial y
el exceso de volúmen.
7)
En presencia de neuropatía diabética autonómica los bloqueantes alfa y
aquellos con actividad central deben ser manejados con extrema cautela.
La misma indicación se aplica a aquellos pacientes con impotencia sexual.
8)
Los Beta bloqueantes deben ser usados con extrema precaución en pacientes
con insuficiencia cardíaca o enfermedad arterial periférica. Los
betabloqueantes especialmente los no cardioselectivos pueden agravar la
hiperglucemia y en pacientes insulinodependientes retardar la recuperación
de una eventual hipoglucemia.
9)
La Microalbuminuria es un excelente predictor de nefropatía y
consecuentemente agravamiento de la Hipertensión. La Microalbuminuria
debería ser investigada por exámen de orina de 24 hrs. anualmente. Si el
resultado es positivo el seguimiento debe ser estricto a fin de optimizar
las medidas de corrección de la Hipertensión arterial y de medicación
diabética.
La reducción de la Presión Arterial en pacientes con microalbuminuria
probadamente postpone el desarrollo de Nefropatía en el paciente diabético.
Cualquier tratamiento antihipertensivo con ó sin diuréticos mejora el
pronóstico de sobrevida en la insuficiencia renal de los pacientes con
diabetes insulinodependiente.
La terapia con Inhibidores de la enzima convertidora en pacientes diabéticos
normotensos,en presencia de microalbuminuria, claramente mejoran ésta con menor
progresión de la nefropatía a la Insuficiencia renal en ambos tipo de
Diabetes.
El agregado de un Diurético Tiazidico ó la Indapamida no afectan el
grado ó desarrollo de microalbuminuria.
Los antagonistas cálcicos (Diltiazem y Verapamil) reducen la
microalbuminuria, los Bloqueantes cálcicos de tipo Dihidropiridina no han
demostrado producir efectos consistentes sobre la excreción protéica .
10)
La pérdida monitoreada de peso es una medida esencial en el manejo de la
hipertensión en el paciente diabético sea éste Insulino dependiente ó
independiente.
11)
El nivel basal de renina plasmática puede servir como un indicador
sensible en la elección terapéutica antihipertensiva en hipertensos
primarios y en portadores de Diabetes NID.
En pacientes con niveles de Renina plasmática superiores a 3
nanogramos/ml./h la terapéutica con Inhibidores de la Enzima convertidora
preserva la función renal y reduce la microalbuminuria.
Con niveles de renina plasmática menores a los valores antedichos se
obtienen mejores resultados terapéuticos con el uso de Bloqueantes cálcicos.
Guía para la evaluación
clínica
del paciente diabético hipertenso
La evaluación de los pacientes portadores de Hipertensión y Diabetes
deben tener en consideración las siguientes preguntas:
a) ¿El paciente
está recibiendo medicación que altere la presión arterial o el nivel de
glucosa sanguínea?
Muchas medicaciones pueden elevar la presión arterial agravando la
Hipertensión arterial, entre ellas deben registrarse el uso de los
anticonceptivos orales, corticoides, antiinflamatorios no esteroides,
descongestivos nasales, antidepresivos tricíclicos y supresores del
apetito.
b) ¿Existe
daño a órganos blanco involucrado en el desarrollo de la diabetes ó de
la Hipertensión arterial?
La evaluación por el exámen clínico exhaustivo, con la ayuda de la
Rx de torax, ECG, Ecocardiograma, Fondo de Ojo y
tonometría Ocular, Registro de pulsos, Presión de MMII y Estado de las
Faneras, Auscultación carotídea ó Eco Doppler Carotídeo, permitirán
contestar a éste interrogante.
c) ¿Existen
otros factores de riesgo concomitantes a la hipertensión arterial ó la
diabetes tales como dislipidemia, tabaquismo,
antecedentes familiares de diabetes ó HTA?
d) ¿Tiene
el paciente alguna forma de HTA secundaria?
El exámen clínico y la ecografía renal permitirá excluir la existencia
de Poliquistosis renal. El hallazgo de soplos sobre todo unilaterales y
con componente diastólico evidente permitirá
presumir enfermedad renovascular.
El hallazgo de pulsos femorales ausentes ó disminuídos orientarán a la
existencia de Coartación de Aorta.
La presencia de taquicardia, cefaleas paroxísticas, sudoración y palidez
orientarán a la búsqueda de Feocromocitoma.
Adjuntamos
en una ventana aparte la forma
estandarizada de afirmar el diagnóstico bioquímico de Diabetes Mellitus.
La observancia estricta de éstas reglas permitirá un diagnóstico
correcto de Diabetes.
A esta determinación deben agregarse los siguientes valores bioquímicos:
- Hemograma
- Ionograma Plasmático incluyendo Magnesemia
- Urea - Creatinina
- Proteinuria de 24 hrs - Orina completa -
Hemoglobina glicosilada (HbA1C)
- Microalbuminuria - Perfil Lipídico Completo.
Es altamente recomendable que la rutina solicitada
se realice previa a cualquier indicación
de la terapia antihipertensiva y deberá ser
repetido dependiendo de la severidad del daño detectado y el efecto de la
medicación instituída.
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