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Miguel Arnolt
In memoriam

La Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial lamenta comunicar el fallecimiento del Dr. Miguel Arnolt, prestigioso e histórico miembro de nuestra sociedad científica. Su ejemplo como persona de bien, hombre de familia y amigo marca el camino que debemos seguir las personas que le sucedemos.
La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial lo recuerda en los sentidos párrafos que le dedica nuestro ex Presidente Dr. Aníbal Damonte de Elía
Al Dr. Miguel Arnolt
Amigo y colega.
Se nos ha ido quien fuera durante muchos años un incansable luchador, con una vida profundamente ligada a los orígenes de la Sociedad de Hipertensión Arterial de Rosario, como posteriormente a la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.
Nos conocimos en la Sociedad de Cardiología de Rosario, hace más de cuatro décadas, luego nos fuimos integrando en torno a una patología que fue cobrando suma importancia como es la hipertensión arterial.
Miguel ocupó diversos cargos y funciones dentro de ambas Sociedades, pero yo rescato principalmente su gestión, labor fecunda y silenciosa, como Director de la Revista que se publicó durante los años de mi presidencia en la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.
Supo vivir las alternativas cambiantes de la S.A.H.A. sin alterarse en lo más mínimo, demostrando entre otras virtudes su serenidad y perseverancia.
Compartimos a lo largo de nuestra vida en común numerosos trabajos, la mayoría ideados y pergeñados por él. Fue un inquieto cultor de nuevas prácticas, dedicándose especialmente al Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial, que apareció en escena hace treinta años.
Hace más de un año y medio comenzó clinicamente su enfermedad, que fue paulatinamente minando su integridad. El mantuvo serenidad y aceptación de la misma a través del tiempo, hasta su partida el 06 de marzo del corriente año.
Este amigo nos dejó como impronta la humildad propia de los grandes, la sencillez en el trato, su preocupación por los otros, virtudes que nos deben servir, a los que aún quedamos, como estímulo para seguir adelante con nuestras inquietudes volcadas en beneficio de los pacientes. Ese será nuestro mejor homenaje.
Dr. Anibal R. Damonte de Elía.